Las Provincias

EURORREGIÓN INVENTADA

A propósito de la famosa jornada convocada por el Institut Ignasi Villalonga sobre infraestructuras, financiación y sectores económicos en la llamada Eurorregión del arco mediterráneo. En este caso, intencionadamente, se mezcla un concepto geográfico -el arco mediterráneo- con uno identitario, cultural o lingüístico. Para esta entidad, en la órbita de Acció Cultural del Pais Valencià, el territorio de esta macrorregión es el que forman las zonas donde, según su tesis, se habla catalán, es decir, Cataluña, el País Valenciano (sic), las Baleares, Andorra y algunas comarcas de Aragón y el sur de Francia. Esa visión está muy alejada no ya del trazado ferroviario que debería tener un corredor que desde la frontera de la Junquera recorriera todo el litoral catalán, valenciano, murciano y andaluz hasta Algeciras sino de la propia realidad de cada una de las comunidades artificialmente incluidas en una construcción política, ideológica, que no geográfica. Valencia y Castellón, por ejemplo, tienen una relación muy intensa con Aragón, pero no con el Aragón que le interesa al Institut Ignasi Villalonga, el que habla catalán, sino con Teruel, una provincia demográficamente semidesértica y en la que muchos residentes de la Comunitat tienen casa para pasar temporadas en invierno, cerca de la nieve, o en verano, huyendo de la masificación de la costa. Algo parecido podría decirse de Albacete, que administrativamente pertenece a Castilla-La Mancha pero que en muchos aspectos mira más a Valencia que a Toledo, capital de su autonomía. O de la evidente relación entre el sur de la provincia de Alicante y Murcia. Al fin y al cabo, las actuales autonomías responden a la división decidida por los padres de la Constitución del 78, con la base del mapa provincial de Javier de Burgos, que data de 1833, y los criterios son, como poco, discutibles. Mientras los legisladores acordaron que La Rioja fuera una autonomía, dejaron a León dentro de Castilla (la vieja). Los niños del 'Cuéntame', los que nacimos en los sesenta, estudiamos que Murcia y Albacete formaban una región, en un franquismo que no les reconocía poder político ni administrativo a los territorios supraprovinciales; Madrid pertenecía a Castilla la Nueva, Cantabria a Castilla la Vieja... Las relaciones más o menos intensas entre comarcas son complejas y superan con facilidad la simplicidad de las líneas que se marcan en un mapa. Los criterios históricos pueden influir, pero no siempre, y el antiguo Reino de Aragón no pasa de ser una mitificada ensoñación por parte de los nacionalistas catalanes y valencianos. La Eurorregión del arco mediterráneo, en definitiva, no es más que una forma pretendidamente culta y elegante de vestir unos països catalans que se edifican a partir de la unidad de la lengua.