Las Provincias

Voro, el Monchi del Valencia CF

Monchi pasó de ser delegado a director deportivo del Sevilla Fútbol Club. En un amanecer. El entonces presidente del club, Roberto Alés, confió la resurrección del sevillismo a un tipo que se pasó media carrera en el banquillo y que ejercía un pluriempleo en la entidad bajo la denominación de delegado. Monchi, hoy en día el director deportivo más imitado del mundo, ha reconocido que si aquel día le hubieran pedido pintar el Sánchez Pizjuán también hubiera dicho que sí. Tenía la misma idea de dirección deportiva que del manejo de la brocha gorda. Pero Monchi era un hombre de fútbol, que se había empapado de grandes como Bilardo y Maradona, y con la preparación y los arrestos suficientes para aceptar un reto que ha llevado al Sevilla a ser el espejo en el que muchos se miran.

El Valencia, anclado en el disparate deportivo desde hace dos temporadas, también busca su Monchi. Meriton envidia, como es normal, una forma de éxito parecida a la que ha dado títulos en Nervión. Al inicio de este siglo, el Valencia CF fue designado el mejor club del mundo. Sus vitrinas engordaron. El Sevilla, en cambio, buscaba una nueva vida desde Segunda. Monchi, el novato, tuvo que fabricar un equipo desde la nada y casi a coste cero. Comprar barato y pagar deudas era la norma allá en el sur. En Mestalla, Peter Lim sigue sin dar con la tecla cuando a lo mejor el piano lo tiene en casa. La misma solución que ha servido para el banquillo se puede aplicar a un área técnica donde hay mimbres, si se deja trabajar, para armar esa estructura necesaria que busca el club para reverdecer aquellos días de felicidad máxima.

¿Puede ser Voro el nuevo director deportivo del Valencia Club de Fútbol? Puede. ¿Por qué no? Muy poca gente conoce tan bien las entrañas de una entidad alborotada en estos momentos. Voro es un hombre de club, como en otros tiempos lo fueron tantos otros. Y Voro es hombre de fútbol, cuestión vital para estos cometidos. Dos de los ingredientes necesarios para ponerse al frente de una dirección deportiva sin la necesidad de realizar una transición estridente, alejada de la lógica. Voro, actual entrenador de la primera plantilla, es el que mejor conoce las necesidades de un equipo que, al menos, ha recuperado en un alto porcentaje el gen competitivo. Además, tampoco pasa desapercibido el gen de la confianza. Meriton se puede fiar de Voro. No hay dobleces. Cada vez que se le ha pedido ese paso al frente, bien sea para dos partidos o para media de temporada, el compromiso ha sido incondicional. Fidelidad a un escudo.

El Valencia quiere una estructura y a lo mejor, casi sin darse cuenta, la tiene medio hecha. Será difícil encontrar en España un preparador de porteros mejor que José Manuel Ochotorena. Otro hombre de club, sabedor de las interioridades y discreto hasta el límite. No es un capricho que la selección recurra a Ochotorena para preparar a sus porteros. Entre sus logros, Mundial y Eurocopas. O José María Sanz, el último en llegar, sin hacer ruido, sin la etiqueta de sustituto de alguien. Otro tipo de fútbol, de los que se han sentado en banquillos con menos lustre pero en los que uno aprende mucho de fútbol y futbolistas. Y por qué no se puede contar también con Vicente Rodríguez, que ha realizado un máster acelerado sobre esas vísceras que envuelven al peligroso mundo de los agentes. Y en Paterna hay otros muchos, válidos, resueltos, avispados en eso que llaman trillar el mercado. El secreto está en el tiempo, en dejar trabajar, en que reposen las decisiones para que madure el éxito. El mismo tiempo que le dejaron a Monchi, que convirtió su labor en un rosario de éxitos que nunca hubieran llegado si la paciencia en el fracaso. Los errores también forman parte de un trayecto. Los mimbres de la estructura deportiva están. Otra cosa es que Lim quiera hacer la cesta.

Meriton quizá tenga la solución que busca en casa. A un palmo de la nariz. Otra cosa es que se atreva a dar ese paso. Voro terminará la temporada como entrenador y seguro que con el objetivo cumplido que le encomendaron. No hay reto más difícil que sacar a un equipo del descenso cuando fue concebido para la Champions. No debe volver a ser delegado. Habla de fútbol y sabe de fútbol. Creció con Di Stéfano, Espárrago, Hiddink, Arsenio... Leyendas del fútbol. Y ha convivido con multitud de entrenadores y secretarios técnicos, siempre desde la discreción, uno de las cualidades que ahora busca Meriton. El Valencia busca un Monchi y a lo mejor lo tiene muy cerca.