Las Provincias

REINVENTARSE

Rebasado el ecuador del mes de febrero... el Valencia sigue sin avanzar ni un solo paso en la reconstrucción de la plantilla de cara a la temporada próxima al no tener definida o. cuanto menos, no tener ya trabajando -porque lo que tenga definido o no el Sr. Lim sólo él lo sabe- , y ya manos a la obra a quienes tengan que alumbrar un equipo sin el cartel de perdedor que le cuelga al actual. Porque, aunque le haya venido bien al puente de mando valencianista que durante unos días se hable del arbitraje de Sevilla y además había que hacerlo porque fue bochornoso, prácticamente nadie se cree que el Valencia se arrastre por la clasificación únicamente por culpa de los árbitros y todo el mundo anda ansioso por ver, de una vez por todas, que su club tiene una hoja de ruta definida y que ya cuenta con profesionales cualificados trabajando en el futuro con la firme intención de borrar del imaginario un pretérito cercano y un presente absolutamente descorazonadores. Quisiera pensar, de verdad, que en este club que a día de hoy anda tan ocupado en establecer concordatos mediáticos para protegerse de las críticas mordaces, hay alguien ocupado y preocupado en lo que verdaderamente importa y que -además- se ha convertido en el talón de Aquiles del Valencia desde que llegaron los orientales. Porque cabe recordarles una vez más y repetírselo si hace falta cien veces para que lo entiendan -sobre todo a la presidenta- que más allá de estrategias de comunicación e incluso más allá del escaparate del amigo intermediario lo más importante en un club de fútbol es -aunque parezca una obviedad- el fútbol. Que la pelotita entre y que el aficionado valencianista pueda seguir soñando con arrebatarle la corona a los grandes aunque sea para ceñirla un rato y que ese anhelo se pueda repetir temporada tras temporada. Establecer como meta la huida despavorida del descenso y comparar tu realidad con clubes como el Leganés o el Sporting es dinamitar la ilusión del valencianista y arrebatar el sentido de pertenencia a los más pequeños que solo ven a su equipo fracasar y acaban depositando sus ilusiones en otros colores. Cada día que no aprovecha el club para poner en marcha un equipo de trabajo competente en materia deportiva el Valencia está un día más lejos de reinventarse y el mensaje «ahora lo que importa es solventar la temporada.» ya no cuela. Después de las chapuzas que han jalonado el día a día del Valencia en los últimos tiempos, eso: lo de solventar lo que queda de temporada queda en manos de Voro, de la plantilla actual y lo que les quede de vergüenza torera. La propiedad ya ha hecho bastante por convertir la presente campaña en una pesadilla y con lo barato que resulta este año eludir el descenso sólo con no molestar ya harán bastante. Lo que sí pueden y deben hacer o... lo que sí deberían haber hecho ya es poner los cimientos para devolver al valencianista la capacidad de soñar y de enamorarse de su equipo.

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