Las Provincias

Lo que Podemos nos ha enseñado sobre el amor

Se conocían de antes, pero digamos que la chispa -o el hormigueo, o el calentón, llámalo X- saltó en mayo de 2011, cuando se dieron cuenta de que sentían atracción y de que tenían inquietudes comunes. Ahí empezó todo. Escribía el italiano Alessandro Baricco -creo que era en la novela 'Tierras de cristal'-: «No lo sabían, pero estaban, simultáneamente, entrando en ocho años de tragedias, de desgarradora felicidad, de despechos crueles, de pacientes venganzas, de silenciosas desesperaciones. En pocas palabras, estaban a punto de hacerse novios». Pues eso. Al final en cuestiones de pareja los patrones y los modelos de conducta se repiten. Hay ciclos en los que es complicado no caer. No hace demasiado en un artículo el psicoterapeuta Jed Diamond establecía cinco fases por las que una relación ha de pasar para asentarse. Pensaba esta semana en todo esto del amor y el desamor, no porque se haya celebrado San Valentín -que a mí plin-, sino por lo sucedido con Podemos en general y con Iglesias y Errejón en particular. Porque viéndolo desde fuera, sin conocer a ninguno de ellos, su historia me recuerda a la de esas parejas que parecen idílicas e inquebrantables y de pronto te enteras de que se han separado. Y lo han hecho de mal rollo, tirándose los trastos a la cabeza, sacando trapos sucios donde menos te lo esperas. Y te enteras también de que en realidad no todo era tan perfecto entre ellos como aparentaba.

Al final lo de Podemos, lo de Iñigo y Pablo, y lo del propio partido y sus seguidores y militantes, está siendo un idilio de amor que pasa por distintas etapas para asentarse o para romperse. Que con el amor nunca se sabe. Las fases que propone Diamond son: la primera, 'enamorarse', (eso ocurrió más o menos en las movilizaciones del 15-M, en las que los futuros integrantes del partido tenían las hormonas disparadas); la segunda, 'convertirse en pareja', vivir juntos o entablar compromisos mayores (en el caso de la formación morada equivaldría a la fundación oficial en 2014 que llevó a presentarse a las elecciones europeas); la tercera, 'la desilusión', que según Diamond es el momento que supone «el final o el fortalecimiento de una relación, el período en que pequeños detalles empiezan a molestar» (y digamos que esto se vivió entre los miembros de Podemos, entre Errejón e Iglesias, e incluso entre militantes y dirección, durante las negociaciones para formar gobierno que han desembocado en la asamblea de Vistalegre). Atravesada esa crisis el psicoterapeuta fija dos fases más, 'la creación de un amor real y duradero' (en la que se aprende de los errores y se curan conjuntamente las heridas), y cuando 'ambos piensan que juntos pueden cambiar el mundo' (superadas las diferencias se crea una base sólida). Y en esas andan ahora en Podemos, llorando por las esquinas por mal de amores, escuchando consejos de unos y de otros, y comprobando si donde hubo fuego quedan cenizas que puedan de nuevo arder. Ay, qué bonito es el amor, pero cuántos ratos amargos trae consigo.

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