Las Provincias

La perversa Milagrosa y la angélica Such

La justicia, como es ciega, dispara al tuntún. Por eso unas veces acierta el tiro y otras lo marra, abocando a la gente a pensar que es mejor un mal acuerdo que un buen pleito. Regla que no se cumplió en la primera de las piezas valencianas del caso Gürtel, la de los trajes. Y sólo a medias en la segunda, la de Fitur. El sumario de Orange Market se saldó, como bien saben, con empate: 2-2. Los altos cargos que aceptaron los delitos que se les imputaban, siguiendo las recomendaciones de Federico Trillo, fueron condenados. Y los dos que se arriesgaron a probar si sonaba la flauta judicial por casualidad, fueron absueltos. A pesar de que se trataba de la mitad del Cuarteto de Praga que más cantidad de presentes había recibido de la trama. Ahora se acaba de fallar la derivada relativa a los enjuagues de Fitur y nuevamente nos encontramos con la paradoja de que una consejera de Turismo, Milagrosa Martínez, ha sido condenada a 9 años de prisión por lo mismo, salvo el monto ligado a la distinta duración de ambos mandatos, que ha sido absuelta otra, Angélica Such. Alguna diferencia habrá, alegará alguien. Pues no. Por lo mismo. «Lo mismo que a la gitana/ que me está dando tormento/ por culpita de un querer». Con el agravante, ojo, de que las adjudicaciones de la absuelta sí han pesado negativamente en la pena impuesta a los 'gurtelianos'. Un escándalo como la copa de los ficus que abanican al Tribunal Superior de Justicia. Así es que, con su permiso, me saltaré aquello de acato, pero discrepo. E iré al grano. En principio porque no soy parte interesada en la causa. Y en final, porque los argumentos que se emplean para exculpar a Such son, benévolamente, hilarantes. Las trapacerías que 'La Perla', dícese de M. Martínez, perpetraba por maldad las cometía la angelical Such por «ingenuidad, al confiar ciegamente en la gestión de sus técnicos». Que, como aquélla, concertó varias reuniones con El Bigotes lo acredita su agenda. No se puede negar. «Mas no consta que se llegaran a celebrar, ni su duración, ni que efectivamente [fuera ella quien] recibiera al sr. Pérez». Como tampoco «existe constancia de que finalmente» Álvaro Pérez entregara a la angélica Such el regalo que asegura que le va a comprar en una grabación como muestra de agradecimiento. «Se porta muy bien conmigo» (sic) es, en opinión del tribunal, «una afirmación muy genérica de la que no puede deducirse» irregularidad alguna. Motivo por el cual lo más que se le puede achacar a esta seráfica criatura es «una cierta imprudencia o dejadez». Vamos que, aunque, «ciertamente resulte sospechosa su gestión» es evidente que «se dejó llevar» por la corriente del golfo imperante en el departamento. Y la estación del año en que cometió el primer error. No se lo pierdan: la temperatura como eximente. «En pleno periodo estival». Pobrecita.

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