Las Provincias

Hormigón y acero

Durante el mandato de Bill Clinton (1993-2001) se construyó sin escándalo alguno el primer muro en California a partir de 1994, se edificó otro en 1997 en Texas y existen otros tramos de muro en los estados de Arizona, Sonora, Nuevo México y Baja California. En los más de 3.000 kilómetros de frontera que separan a ambos países ya hay 1.050 kilómetros de muros y vallas (tres barreras de contención, iluminación de muy alta intensidad, detectores de movimiento, sensores electrónicos y equipos con visión nocturna conectados a la policía fronteriza estadounidense, así como vigilancia permanente con camionetas todoterreno y helicópteros artillados). Con Clinton se promulgaron leyes de migración que facilitaron la deportación de migrantes sin documentos. Las legislaciones siguen vigentes y fueron la base para la expulsión de 2,5 millones de migrantes durante el gobierno del expresidente Barack Obama. Lo primero que pensó Jonathan Lee, profesor en la universidad de Tecate (Baja California, México), cuando escuchó que Trump quería construir un muro fue: ¿será más grueso? ¿Estará electrificado? ¿Tendrá dos pisos? Porque él, cada día al abrir los ojos, lo primero que ve es la placa metálica, ocre y oxidada que levantó Bill Clinton en 1994 a 20 metros de su cama. En nuestras fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos también existen desde 1999 y 1998 respectivamente unas vallas de acero galvanizado paralelas de 6 metros de altura con alambres de púas y cuchillas (concertinas), puestos de vigilancia, red de sensores electrónicos de ruido y movimiento, luces de alta intensidad, videocámaras de vigilancia y equipos de visión nocturna. La diferencia entre hormigón y acero es evidente, la finalidad idéntica, pero las campañas de protestas deben ser veraces.

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