Las Provincias

El flanco ruso de Trump

El entramado de relaciones entre el equipo de Trump y Rusia amenaza con marcar muy negativamente los comienzos de diplomacia de Trump. Las revelaciones de 'Washington Post' sobre las 'relaciones inapropiadas' del consejero de seguridad Michael Flynn con el embajador de Rusia en EE UU forzaron la dimisión del político, que al parecer había prometido por su cuenta a Moscú una suavización de las sanciones a Rusia si Trump ganaba las elecciones. Además, asesores de la campaña presidencial de Trump y otros de sus colaboradores más próximos mantuvieron «reiterados contactos», según 'The New York Times', con agentes de la inteligencia rusa durante el año previo a las elecciones, algo que el candidato había negado reiteradamente. Es claro que la sospecha de que Moscú participó activamente en el desprestigio de Hillary Clinton en las redes sociales durante la campaña electoral, adquiere otro color, más inquietante, a la luz de estas revelaciones. La insolvencia del equipo presidencial en política exterior y el descaro con que se tratan de conciliar intereses estatales con particulares -muchos políticos cercanos a Trump tienen negocios en y con Rusia- agravan la inquietud con que Occidente recibe al magnate-presidente estadounidense, quien no parece tener en la cabeza una versión equilibrada de la geopolítica mundial.

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