Las Provincias

Suicidas culturales

Que no conozcan otros mundos, otras realidades, otras vidas. Que no experimenten sentimientos ajenos. Que no visiten paraísos perdidos. Que no descubran personajes inimaginables. Que no permitan que seres desconocidos les roben el sueño. Que no exploren historias que les dejen sin aliento. Que no huyan del aburrimiento. Que no viajen al pasado ni al futuro. Que no se enganchen a tramas. Que no sean adictos a la palabra. En definitiva, que no lean. Que no sea noticioso que cuatro de cada diez españoles no lee nunca, según el informe 'La lectura en España' presentado esta semana. Y, de paso, que no vayan al cine, ni al teatro, ni a conciertos, ni a exposiciones. Que vivan limitados, mutilados y empobrecidos. Que se queden sólo con su diminuto universo de rutinas. Que la cultura no les haga libres o mejores, que ni lo intenten. Que no consuman ficción, que no lo hagan porque cada cual se mata a sí mismo como puede. El suicidio es algo muy personal.