Las Provincias

EL REPAGO

La actual ministra de Sanidad ha afirmado con rotundidad: «no debemos alarmar a los pensionistas» lo que es una afirmación que la honra, si no fuera porque ha sido ella la que nos ha alarmado. Una nueva modalidad de «interruptus»; un sí, pero no.

Una novela de suspense. Desconocemos el desenlace.... pero yo tengo alguna idea. En ocasiones he visto, con los hechos, que algunas afirmaciones no se ajustan a lo que luego ocurre.

Por ejemplo se dice que la gasolina no va a subir porque el barril está estancado y unos señores, que estaban reunidos en Viena, a lo mejor, y que tienen en común el que son dueños de reservas mil en materia de crudo, se ponen de acuerdo.

A la mañana siguiente vas a por gasofa y ya está más cara. El acuerdo entre los ricos parece más fácil y como al final siempre pagamos los mismos, ellos tan felices. Dicen que es la vida.

Por eso digo que en principio pongo en duda el que la diferencia de distintas razas, colores, religiones etc. impida el dialogo y el consenso. En materia de dinero hay una concordancia que asusta, asusta sobre todo a la clase media y baja.

En vez de liarse a guantazos con las patentes y los márgenes de las farmacéuticas, la Sra. Monserrat apunta y lanza un globo sonda y alguien, más astuto, más versado en estos asuntos de poner a los pies de los caballos a la persona, le ha susurrado en plan confidencial eso del falso copago. Pagar ya pagamos conque el copago se transforma en repago, que viene a ser como leche y releche.

La cuestión ha abierto un debate en los medios que van a copar tiempo, noticias y audiencia, se han lanzado al mar de las opiniones y se han abierto unos frentes que pueden dar unas horitas y estimular, al tiempo, a las huestes podemitas en las calles y a las declaraciones rimbombantes desde los despachos a opositores a todo. No creo que a quien tenga una pensión, (que no renta, que eso, Sra. Monserrat, es otra cosa) máxima le pueda doler un poco más el repago. A otros si y no conviene marearlos. ¿No?