Las Provincias

La difícil unidad de Podemos

La división interna que se ha evidenciado en Podemos constituye la gran amenaza para la supervivencia y la operatividad de una organización política surgida de la gran crisis que, con su impulso, ha provocado un rejuvenecimiento del sistema político pero que podría terminar naufragando en sus propias contradicciones. La publicación de los tres documentos que han elaborado las tres facciones organizadas en su seno confirman el riesgo de fractura.

El éxito de Podemos se ha basado en la personalidad potente -aunque polémica, cada vez más antipática para una mayoría creciente- de Pablo Iglesias y en la oportunidad de unas ideas que se podrían calificar genéricamente de populistas que han sido elaboradas por un conjunto de teóricos -podría citarse a Carlos Fernández Liria, a Luis Alegre y, sobre todo, a Íñigo Errejón- que han tratado de dotar a un partido que en principio sólo se basaba en la masiva indignación popular de un equipaje ideológico con coherencia interna y posibilismo político.

La aventura política, que fue inicialmente arrolladora, se estancó en 2016 y está actualmente presa de una confrontación interna entre dos opciones divergentes, representadas respectivamente por Iglesias y por Errejón (hay además un tercer grupo, a la izquierda de ambos, Izquierda Anticapitalista, en posición claramente minoritaria, encabezado por Miguel Urbán). Pues bien: ante el congreso que podemos celebrará el próximo mes -Vistalegre 2-, el líder y secretario general, Iglesias, ha elaborado una ponencia política, 'Plan 2020: ganar al PP y gobernar España', que procura el objetivo de «construir la unidad», atrayendo con propuestas concretas tanto a Errejón como a Urbán. Con independencia de que el título del texto refleje extemporáneamente la arrogante megalomanía del líder, el referido objetivo parece muy difícil de lograr frente al documento político publicado por Errejón y a la soflama 'anticapi' lanzada por Miguel Urbán y Teresa Rodríguez.

Y esto es así porque los dos proyectos principales en liza no se diferencian en matices sino que son diametralmente opuestos. Básicamente, Iglesias, partidario del pacto con IU que nunca agradó a Errejón, se identifica con la clase obrera, en tanto Errejón apuesta por la transversalidad, por 'construir pueblo', un concepto más amplio. El Unidos Podemos de Pablo Iglesias sería un partido de izquierda radical, partidario de emprender un nuevo proceso constituyente que pusiera fin a la democracia burguesa y que ocuparía el nicho de Izquierda Unida (a esta propuesta se podría sumar con facilidad Izquierda Anticapitalista). En cambio, el sueño de Errejón conduciría hacia una opción de centro-izquierda moderada, radical en las creencias y en los objetivos pero posibilista y basada en el método reformista.

No acaba de verse, en fin, cómo pueden casar estos proyectos tan dispares en Vistalegre 2.

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