Las Provincias

Toca implicarse

Un nuevo suicidio infantil, esta vez en Murcia, que se sospecha ha podido deberse al acoso escolar, ha conmocionado a la sociedad. Y las miradas se vuelven hacia el colegio en que se ha desarrollado la tragedia, aunque las causas y responsabilidades de semejantes dramas suelen ser complejas, múltiples y dispersas. En el acoso infantil -como la violencia de género y otros fenómenos sociales de índole semejante- intervienen, por supuesto, los escolares que rodean a la víctima, pero también los padres, los profesores y el entramado institucional. Para combatirlo, existen protocolos testados por las autoridades educativas y se ha creado un teléfono en el Ministerio de Educación que desde el 1 de noviembre ha detectado unos 2.000 casos entre más de 5.500 llamadas. Con todo, para erradicar completamente el problema es preciso que prospere el enfoque pluridisciplinar, de forma que todo el entorno se confabule para redimir a la víctima a tiempo, resocializar a los agresores, informar a los profesores de las políticas adecuadas, establecer pautas preventivas y aleccionar a los padres, que deben ser capaces de detectar a tiempo si sus hijos son víctimas o verdugos.

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