Las Provincias

Sobrevivir a Trump

Nos sorprendimos cuando supimos que la NSA estadounidense espiaba a los líderes europeos. De pronto, Obama cayó en un descrédito de cuyo nombre no queremos acordarnos ahora que se va, a pesar de haber cotilleado todo lo que quiso a la cancillera Merkel y compañía. Con Donald Trump hemos comprobado que los servicios de inteligencia estadounidenses están tan ocupados fisgoneando en nuestras vidas y en las de nuestros líderes que no pueden impedir que Putin les espíe e incluso interfiera en el proceso electoral del país norteamericano. ¿Dónde está la sorpresa? Putin es un espía profesional. ¿Cómo no esperar que siga haciendo lo que mejor sabe y a lo que ha dedicado su vida? Lo llamativo es que se haya filtrado que quisiera chantajear a Trump después de haber impulsado su elección, es decir, que haya intentado manejarlo a su antojo. La revelación, de ser cierta, no preocupa por sí misma sino por los casos similares o con otros procedimientos que estén condicionando la política sin que seamos conscientes.

Lo digo, sobre todo, pensando en la reacción de los actores, en formato de vídeo improvisado, al ataque de Trump contra Meryl Streep. El vídeo en el que cantan o declaman el 'I will survive' es, aparentemente, una declaración de guerra de los actores norteamericanos contra el presidente. Es un gesto muy efectista, con capacidad de viralidad inmediata y global. No se puede negar que concita apoyos de forma natural el 'palleter' hollywoodiense a ritmo de Gloria Gaynor. Sin embargo, cuando los actores se rebelan contra Trump parecen olvidar un dato mucho más preocupante que el tono ofensivo e insultante que utiliza ese señor del que usted me habla. A Trump lo han elegido los norteamericanos -con permiso de Putin- y por tanto su rechazo lo es también a buena parte de la sociedad estadounidense. Eso es lo verdaderamente inquietante. Lo grave no es que un señor, faltón y prepotente, se haya alzado con la presidencia sino que millones de señores y señoras se vean reflejados en él y defiendan esa forma de gobernar y de comportarse.

La noticia sobre el espionaje no deja mal solo a la CIA sino también a los ciudadanos de Estados Unidos. La forma de influir fue difundir correos que hundían la imagen de Clinton pero cuando lo analizamos se nos olvida que si esa estrategia tuvo efecto fue porque los ciudadanos aceptaron esa información y ello condicionó sus decisiones. Ése es el punto más sangrante de la realidad. A lo largo de la Historia siempre ha habido movimientos de ajedrez de los servicios secretos y de los gobiernos pero lo grave es que ahora sean efectivos utilizándonos a los ciudadanos como marionetas que hacemos exactamente lo que se espera que hagamos. Quizás también los actores. El triunfo del populismo tienen en ese elemento una baza esencial. 'Haz que hagan', parece su lema. Pero rebelarnos no es cantar 'I will survive'; es tomar conciencia y no hacerlo.

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