Las Provincias

YONKIS DE LA FELICIDAD

Su mejor amiga mantiene que las personas incorformistas suelen ser menos felices porque tienden a cuestionárselo todo. Todo el tiempo. Parece que un reciente estudio de la Universidad Complutense viene a contradecirle. Según éste, las personas extravertidas, cuando consiguen un buen estado de ánimo, nunca tienen suficiente y tienden a querer sentirse así. Durante más rato. Como los yonkis del dinero, pero en plan bonito, vaya: los yonkis de la felicidad. En cambio, las personas introvertidas tienen a ser más conformistas en plan «si la cosa funciona, para qué voy a cambiar» o «Día bueno, mételo en la olla», que diría su abuela. En fin. Vagos hasta para disfrutar. Y es que hay tanta gente ocupada en ser desgraciada que no tiene mecanismos para salir del túnel. El director de la investigación mantiene que resortes tan sencillos como salir a dar un paseo, escuchar música o tomarse un minuto para detener el flujo de pensamientos negativos pueden suponer un mundo. En concreto, la investigación pretendía dilucidar, entre otros, si los estados de ánimo influyen en nuestras decisiones. Como por ejemplo, en nuestras pautas de consumo televisivo. Es decir, si una llega fatal a casa, lo normal es que quiera embrutecerse viendo algo fácil, divertido e intrascendente. Una comedia acompañada de una tonelada de helado. Lo sorprendente del estudio es que las personas extravertidas, a las que se les había inducido un estado de ánimo positivo -a través de música- también solían optar por contenidos positivos para prolongar ese sentimiento placentero. Una de las conclusiones con las que se queda es que tenemos más control sobre nuestras emociones de lo que pensamos. Y si las emociones influyen en las decisiones quizá deberíamos decidir potenciar el lado positivo de las pequeñas cosas.