Las Provincias

DE LA SERNA DECIDE

A los amantes del ferrocarril nos encanta recordar las historias de proyectos de líneas de tren que no llegaron a concluirse o que dejaron de prestar servicio porque no alcanzaban los criterios de rentabilidad económica fijados por el Gobierno de turno. El conocido como 'Santander-Mediterráneo' es quizás el más significativo para los valencianos, que tampoco olvidamos el Utiel-Baeza, por no hablar de los de vía estrecha que fueron desmantelados y que en muchos casos han dado paso a las llamadas vías verdes. El que debía unir la cápital cántabra con Valencia data de principios del siglo XX y no llegó a terminarse en su totalidad, aunque por escasos kilómetros. Los historiadores discuten si fue porque cuando tocaba acabarlo ya había pasado el tiempo del ferrocarril (tras el Plan de Estabilización de 1959) o si tuvo que ver la presión de Bilbao, que veía amenazada su posición dominante en la cornisa cantábrica por la unión entre Santander y Valencia. Ya en el siglo XXI, el PSOE recuperó el viejo proyecto, una aspiración de conexión transversal que venía a romper el esquema radial típico de las infraestructuras españolas. Pero todo quedó en planes sin fechas ni consignación presupuestaria. En 2009, el entonces ministro de Fomento, José Blanco, se reunió con los representantes de Cantabria, el País Vasco, Aragón y la Comunitat Valenciana para presentar el corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo, que unía los dos puertos norteños con el de Valencia. No hará falta que les apunte que desde entonces hasta la fecha no se ha hecho nada. La propuesta apostaba por utilizar el trazado entre Sagunto, Teruel y Zaragoza, pero modernizado. Ahora, ante el desinterés del ministerio por este eje de comunicaciones, el Puerto de Valencia se ofrece para aportar 50 millones de euros para renovar este tramo, entre la capital valenciana y la aragonesa, y potenciar el transporte de mercancías. Y casualmente, al frente del Ministerio se encuentra Íñigo de la Serna, exalcalde de Santander, que tal vez pueda mostrar una mayor sensibilidad hacia esta reivindicación que la mostrada por sus antecesores del PP en el cargo. No hay que olvidar que el primer AVE en España se construyó entre Madrid y Sevilla cuando el presidente y el vicepresidente del Gobierno eran sevillanos (González y Guerra), que el AVE llegó a Valladolid durante el mandato de Aznar, expresidente de Castilla-León, que lo hizo a Málaga con una malagueña (Magdalena Álvarez) en el ministerio, y que el impulso del AVE a Galicia se ha producido primero con un ministro gallego (José Blanco) y luego con un presidente de la misma región (Rajoy). Así que ¿por qué no soñar con que con un ministro cántabro será posible acercar Santander con Valencia mediante el tren?