Las Provincias

El poder del dinero

Nunca me he sentido español, ni cinco minutos». De esta suerte se despachaba Fernando Trueba en el pasado festival de San Sebastián. Si no están al tanto de la noticia (en realidad no muy importante) probablemente pensarán que tal aseveración la dijo en algún contexto poco propicio para el director español, quizá harto de que le negaran ayudas y reconocimientos, y en esas palabras amargas encontrara una suerte de desquite: «España no me aprecia, pues muy bien; yo tampoco me he sentido español nunca, así que lo comido por lo servido».

Pero mira por dónde lo que da un cierto interés a la noticia es que ese contexto era, contrariamente a lo que podía esperarse, extremadamente favorable para el director ganador de un Oscar por 'Belle Epoque', pues el comentario antiespañol fue dicho en su turno de dirigirse a las autoridades, medios y público como consecuencia de haber ganado el Premio Nacional de Cinematografía. Sí, es todo muy extraño, pero así sucedió. Exactamente lo que dijo fue: «Nunca he tenido un sentimiento nacional. Siempre he pensado que en caso de guerra, yo iría siempre con el enemigo. Qué pena que España ganara la Guerra de Independencia. Me hubiera gustado que ganara Francia. Nunca me he sentido español, ni cinco minutos».

Recuerdo que cuando leí esa noticia me quedé intrigado, pues Trueba es un director que ha contado con ayudas del Estado para su cine, y en general sus películas han tenido muy buena acogida entre el público y la crítica, como lo prueba ese Oscar de Hollywood del que pocos directores pueden presumir. Entonces, ¿por qué esas palabras que como mínimo son un ejemplo de grosería e ingratitud cuando uno acepta el premio que le concede el Estado por el que se reconoce su mérito? Pensé que, por extraño que resultara, hay individuos que no tienen ningún apego por el lugar que les ha forjado como personas y artistas, ni siquiera cuando el gobierno, los críticos y el público de tu tierra te hacen rico, te vitorean y te premian.

Ya me había olvidado del asunto cuando volví a recordarlo a propósito de la campaña en contra de Trueba con motivo del estreno de 'La reina de España', la continuación de la célebre 'La niña de tus ojos', un boicot que ha funcionado, hundiendo la taquilla el primer fin de semana de su estreno. Leo estos días unas nuevas declaraciones de Trueba: «Yo soy español, amo este país, vivo aquí por elección porque me gusta, me encanta mi país y no por obligación como los cubanos». Explica que lo que dijo el año pasado fue en clave cómica, que era una crítica a los nacionalismos. Y en esto pienso que este hombre, un director sin duda dotado, que ha bebido de los mejores del Hollywood Clásico, es simplemente un engreído, que ni siquiera entiende por qué es importante que respete a esa España que lo ha encumbrado. El público ha decidido darle una lección de modales.