Las Provincias

Los Morera's Secret

Al final veremos a Oltra y a Bonig fundando el club de las camiseteras rumberas en Les Corts. El amplio fondo de armario de la vicepresidenta ya la conocíamos después de tantos años de alegatos textiles, pero no podíamos imaginar que su coleccionismo atraería también a la lideresa del PPCV. Ayer, fue ésta quien se apuntó a la Pasarela Corts Fashion Week pero con un estilo ligeramente distinto al de la Bündchen de la política valenciana. Bonig situó en la tribuna de oradores una prenda que reclamaba transparencia. No 'transparencias', que hubiera sido un momento Victoria's Secret de lo más aplaudido, sino luz y taquígrafos. 'Volem els papers', decía la camiseta, y por un momento temí que el PP estuviera pidiendo consideración con los retenidos en el CIE de Zapadores. Tampoco. Esos eran otros papeles. Con perdón. Nada más inoportuno en casa de tío Bárcenas que hablar de papeles y otras hierbas.

Si acompañó su intervención con una colgadura de balcón que para sí quisiera San Vicent Ferrer el día de su fiesta, fue porque pretendía que el Consell hiciera eso que tanto reclamaban sus responsables cuando estaban en la oposición: contarlo todo todo todo. Sin embargo, ver a la portavoz del PPCV poseída durante una jornada por el espíritu de Oltra hizo que alguno entrara en pánico, y a punto estuvo Mª José Catalá de llamar a un exorcista y suplicar a coro: «¡abandona ese cuerpo!». No llegó la sangre al río ni la copia a ramos de bendecir, sobre todo, porque a la Thatcher de La Vall no le pega ir tan de sport. El estilo británico impone una etiqueta que está muy lejos de la informalidad de Compromís.

La escena, sin más importancia que constatar un inicio de entendimiento entre las dos damas de la política valenciana, terminó con el obsequio de la prenda a Mónica Oltra por parte de Isabel Bonig. Ahí quedó claro por qué no se la puso y nada tenía que ver con la talla 34 ni con el modelazo estilo Darth Vader que lució la presidenta del PPCV. Era por no sudarla, dicho sea en sentido literal, no metafórico. En ese, hay que reconocer que Bonig está sudando camiseta, camisita y su canesú en las últimas semanas.

Oltra aceptó, agradecida y emocionada, el regalo de su oponente y prometió colocarla en su despacho. Y quién sabe si en el futuro presumirá de ella como los coleccionistas de botellas de vino que sacan al visitante esa pieza rara y difícil de encontrar obtenida en una vieja ostería romana construida en una catacumba abandonada. Oltra la conservará diciendo, a quien quiera escuchar, «y ésta me la regaló el PP, el mismo que las prohibió». Bonig tenía que haber implantado su propio estilo de canción protesta. Siendo una lady British debía haber escogido el tocado con mensaje como si fuera a Ascot en modo pancartero pero con glamour. Y entre las dos, acabar con un desfile con los ángeles de Morera's Secret pero más tapaditas, que no hace tiempo para ir en ropa interior.