Las Provincias

Indignidad

La muerte de doña Rita Barberá, gran alcaldesa de nuestra querida Valencia, me causa estupor por la ligereza con que algunos representantes del pueblo han tratado el tema. No existiendo sentencias sobre las causas que la cercaban (que luego resultarían todas absolutorias, cuando no tenga remedio), algunos políticos como Pablo Iglesias, Irene Montero e incluso Albert Rivera, despreciando la presunción de inocencia, la tacharon de corrupta. Si estos políticos tuvieran un mínimo de dignidad, pedirían perdón publicamente, pero lo más seguro es que no lo hagan.

Esperemos que este triste caso sirva para que todos hagamos una gran reflexión. Mejor nos iría.