Las Provincias

EL TREN

Nunca es buen momento para transitar por una profunda crisis como la que atraviesa el Valencia CF. No existe el instante apropiado para parar la máquina y ver a los rivales de siempre y de ahora pasar de largo. Porque el fútbol sí se ha profesionalizado en algunos de sus estamentos y parece dispuesto a poner en marcha un tren en el que solo subirán unos cuantos elegidos. Hubo un tiempo -no tan lejano- en las que el Valencia CF hubiese tenido asiento asegurado en el vagón de preferencia por los éxitos deportivos obtenidos y también un tiempo en el que -sin ganar títulos- se consiguió mantener el tipo con una frecuencia sostenida en las competiciones europeas pero hoy... las cosas han cambiado: no hay asiento reservado, y el dinero que llegó de oriente para comprar el billete se ha malgastado antes de pisar el andén. Y lo más inquietante es que el tren está a punto de salir y nunca se sabe cuándo el próximo si es que tiene que pasar. La UEFA anda recomponiendo sus competiciones y subastándolas en el sector audiovisual con un chorro de dinero con el que adquirir la mejor materia prima, y la materia prima para sus competiciones son los clubes poderosos que juegan en grandes estadios y tienen la capacidad de llenar sus vestuarios de estrellas. Pero también los equipos quizá no tan poderosos que, sobre la base de una buena política deportiva, son capaces de crecer de forma sostenible e instalarse entre los habituales del 'cotarro' son materia prima muy valorada. Con los unos y los otros la UEFA emprende un viaje para el que el Valencia de hoy no tiene pasaje. De igual manera también La Liga, la de Tebas... mantiene una actividad frenética -eclipsada por el histrionismo de su presidente sí-, encaminada al crecimiento de la 'industria fútbol' desde el férreo control financiero y con la venta de derechos conjunta como arma fundamental para dar musculatura al fútbol español con un objetivo casi obsesivo: alcanzar a la Premier. En ese viaje también hay mucho dinero más a repartir pero también -como en Europa- la posibilidad de encontrar billete de 'first class' depende de algunos variables siempre bajo la premisa de la buena calificación deportiva. Es decir, que nos encontramos ante un momento clave que obliga a estar preparados y nos pilla sin la maleta hecha: con un club descapitalizado deportivamente. Con los ingresos televisivos y la 'futurible' clasificación para Europa como pilares fundamentales o casi únicos de tu economía debido a que la inversión de Lim se trituró con alegría en la Thermomix de su amigo. Con un concepto -por parte de la propiedad- del fútbol en general, del fútbol español y de lo que significa o significó el Valencia en particular para la sociedad civil valenciana absolutamente distorsionado por la acción y omisión de los 'cortesanos con curso de inglés'. Con un estadio a medio hacer. Vamos... que o alguien encuentra la forma de despistar al revisor o el tren se va. Y no se puede ir sin nosotros.