Las Provincias

PATRIMONIO

La noticia que las Fallas son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad corrió ayer como la pólvora, después de hacer público el veredicto de la Unesco que incluía a nuestra fiesta en una exclusiva lista de bienes protegidos, porque eso es lo que deben hacer los falleros a partir de ahora, proteger el festejo.

Cabe destacar que desde el año 2008, cuando se gesta la idea de participar y presentar expediente ante la Unesco mucha agua ha pasado por el río con los consecuentes cambios en la esfera política. Sin embargo, la constancia e interés en continuar luchando no ha decaído nunca ya sea con mayor o menor interés.

¿A qué nos obliga ser Patrimonio Inmaterial? Sencillo, a preservar las artes y oficios tradicionales que rodea y forman parte del mundo fallero que de otro modo desaparecerían. Todo ello lleva implícito que a partir de ahora no se puede cambiar ningún aspecto que ha servido de base para ser declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La fiesta es como es y no admite cambios, salvo que se quiera perder ser Patrimonio.

Un desafío es que conozcamos en profundidad el festejo, pero de una forma seria y documentada; un aspecto importante es el impacto económico sobre el que hace años ya se hizo un estudio que actualmente está desfasado. Cabe destacar que la concejalía de Cultura Festiva ya prepara un amplio estudio económico que ellos denominan Plan Estratégico.

Sea como sea la verdad es que las Fallas tienen un nuevo sello de calidad que puede proporcionar la visita de mayor número de visitantes, no ya durante la semana de la fiesta, sino todo el año y en ese punto la reactivación y dinamización de la Ciudad del Artista Fallero es también fundamental.

Ahora todo son felicitaciones, abrazos y en algunos casos subirse al carro del vencedor: el fallero. Por eso personalmente opino que las felicitaciones deben ir al trabajo anónimo de centenares de falleros que han conseguido crear la fiesta más grande del mundo.