Las Provincias

Contra el botellón

La ministra de Sanidad y Servicios Sociales, Dolors Monserrat, anunció ayer en el Congreso de los Diputados el propósito del Gobierno de presentar a la Cámara un proyecto de ley para la prevención del consumo de alcohol en menores de edad. Sería ya la cuarta vez que un Ejecutivo se plantea el endurecimiento de las normas que regulan la venta y consumo de alcohol en menores. Está claro que la ley vigente ha fracasado en su objetivo. Según la última 'Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España', del Ministerio de Sanidad, casi el 80% de los chicos y chicas españoles de entre 14 y 18 años ha probado el alcohol, y la edad media de inicio en el consumo se sitúa en los 13,9 años. Los perjuicios físicos, psicológicos y sociales de semejante práctica, que puede ser antesala de adicciones alcohólicas, son bien notorios. El Gobierno debe aspirar a lograr un éxito similar al logrado con la ley antitabaco, que erradicó el humo de los lugares públicos y consiguió que el rechazo social sea prácticamente unánime. Porque evitar que los jóvenes españoles se den atracones de bebidas alcohólicas los fines de semana no sólo se resuelve con leyes, sino que la sociedad en su conjunto debe actuar con contundencia, al tiempo que pedagogía, y enseñar otras alternativas de ocio.