Las Provincias

SE NECESITA MUCHA CHARLA TÁCTICA

Tal y como esperábamos, o al menos como, bajo mi punto de vista debía ser, Prandelli repitió sistema. Y no sólo eso, mantuvo a la mayoría de jugadores titulares de la plantilla, buscando un doble objetivo, primero, la consolidación y afianzamiento del sistema que empezó a poner en práctica el fin de semana pasado en Sevilla, y segundo, demostrar que la Copa del Rey importa al entrenador valencianista, e importa a la entidad. Algo que, por otro lado, no podía ser de otra manera. Sin competición europea, e independientemente de la situación del club en la liga, la copa debe interesar, y mucho. No sabemos dónde llegaremos, si habremos mejorado lo suficiente cuando nos enfrentemos a rivales de mayor nivel y que, como tú, también consideran esta competición como una probable forma de llegar muy lejos, disputarla e incluso poder ganarla. Y hacer disfrutar a tus aficionados que, en nuestro caso, tanto estamos sufriendo en la competición liguera. Y el Valencia decidió pronto, no sólo el partido, sino hasta la eliminatoria. El cero a uno, contra un Leganés que demostró que la Copa no le interesa ni lo más mínimo, pareció inclinar totalmente la eliminatoria del lado valencianista. En cuanto al partido, en la primera parte, a raíz del gol, quince minutos de bajón de intensidad, poca participación de los medio centros y problemas en la salida de balón, lo que propició dos oportunidades clarísimas para los locales que no supieron resolver. Poco motivados, y con el resultado a favor, no dábamos la sensación de superioridad que se esperaba. Poco a poco, sobre todo los carrileros, y principalmente el derecho, Montoya, comenzaron a profundizar. Y llegó el segundo. El tema ya empezaba hasta aburrir. Equipos de muy diferente capacidad, que además tienen deseos contrapuestos con respecto a esta competición. Unos, caer lo antes posible con cierta dignidad, y los otros pasar la eliminatoria sin sobresaltos, siendo claramente favoritos.

La segunda mitad pareció sobrar. Dos goles de ventaja al descanso, y dos goles de ventaja tras los 94 minutos de juego. Ellos redujeron distancias en el marcador y Bakkali remató la faena aprovechando la pasividad de los defensas. Es cierto que la superioridad fue manifiesta. Pero Prandelli no tenía buena cara. No acababa de estar contento con lo que veía. A él no le importa esta eliminatoria. Sabe que va a pasarla. Pero no le gustaron ciertos errores que en la aplicación del sistema sus jugadores cometieron. Porque el técnico italiano no piensa sólo en el partido de copa. Sabe que hubo errores, y que estos pueden perjudicar al equipo en cualquier encuentro de liga, contra otro tipo de rivales. El grupo necesita mucha charla táctica, pintar y pintar muchas rayas sobre el papel que representa el terreno de juego. Todo sistema tiene sus desajustes, y Prandelli ayer comprobó que hay fallos en ataque, pero sobre todo en defensa. Cómo tapar la superioridad en banda del equipo contrario, cómo volver para neutralizar las transiciones ofensivas del rival, cómo vascular cuando nos sorprenden profundizando del lado de un carrilero avanzado. Desajustes que hay que mostrar a los jugadores, para enseñarles cómo quieres que se resuelvan. Y hablar, hablar, hablar. Y practicarlo. No hay más.