Las Provincias

TRATADO DE LÍMITES

El diálogo social es especialmente dificultoso si el interlocutor no dice ni pío, pero sigue piándolas. Las primeras tomas de contacto sólo han servido para marcar las líneas rojas, pero Rajoy ha dejado claro que la estabilidad presupuestaria y la reforma laboral son intocables. Por ahí se pudran si las tocamos, porque se atienen a un compromiso con Bruselas y porque, en opinión del tenaz presidente, las cosas están funcionando. Se trata de resistir y el Gobierno se dispone a escuchar los acuerdos de los empresarios y de los sindicatos, que para eso tienen dos orejas y para que le entre por un oído y no le salga por el otro. Hemos estado muy atentos a las ruidosas muertes últimas, una escala local, la de Rita. Y otra a nivel universal, la de Fidel, pero ahora se está moviendo la calle, que siempre es de todos, no sólo de los paseantes en corte sino de los transeúntes con las manos en los bolsillos vacíos. La cercanía de la Navidad nos disfraza de hermanos, pero quedan muchos días para que nos cuenten el camelo de que todos somos hermanos y Comisiones Obreras y UGT se movilizarán los días 15 y 18 de diciembre. Vendrán palabras mayores cuando más abunden los diminutivos que aniñan el viejo año: el niñito intemporal y los regalitos obligatorios que podemos permitirnos los que no disfrutamos de esa forma de padecimiento llamada Salario Mínimo Interprofesional.

Hay que saber aguantarse la risa, que siempre es más fácil que aguantarse el llanto, para creer que la subida del Salario Mínimo Interprofesional, el SMI para los íntimos, lo remedia todo o por lo menos algo. Se anuncia una gran marcha sobre Madrid, porque a los sindicatos no les ha gustado nada los límites marcados en la reunión con el presidente del Gobierno y al presidente del Gobierno le ha gustado menos las reuniones con los sindicatos. Quizás hagan falta más reuniones para llegara a un desacuerdo perfecto. Nos queda tanto camino por recorrer que no tenemos más remedio que volver a las andadas.