Las Provincias

Un PSPV-PSOE para el siglo XX

Escribía el otro día que han perdido el sitio muchos socialistas valencianos, desde Montón, la consellera de Puig que parecía fiel a Sánchez, hasta el propio Puig que era infiel a Sánchez, pero no a sus ideas de rechazar a Rajoy. Sí, ya sé que antes de volver a hablar del PSOE, me podría dar un paseo por el PP valenciano, pero el fallecimiento de Barberá, tras haber sido despreciada por sus viejos y sus nuevos compañeros, está demasiado cercano para no dejarse mal llevar por los sentimientos. Así, que de nuevo al PSOE.

Juntó Sánchez el pasado sábado en Xirivella 1.000 o 1.500 militantes, lo mismo da la cifra, entre valencianos, foráneos y estrellas invitadas, que las hubo como en las antiguas películas mediocres. A antiguo olía también el acto; a antiguo y a rancio: Sánchez llegó en AVE a la estación de Joaquín Sorolla y fue recibido por su mejor representante en Valencia, José Luis Ábalos. Como a mediados del siglo pasado, cuando llegaban las autoridades venidas de Madrid, aunque el sábado faltasen en el andén una banda de música y un ramo de flores.

También el mitin fue del siglo pasado, empezando por la palabra mitin y siguiendo por los cánticos de la Internacional y los puños en alto, si bien, como refleja Burguera en su crónica, muchos escondieron la mano y casi ninguno supo más allá del arriba parias de la tierra, en pie famélica legión. Quizás sí los más viejos, los que pertenecen al PSOE desde el Jurásico: Ábalos, Ros, Perelló, Mata, Recuenco. por citar solo a unas poca arcaicas glorias socialistas valencianas. Todos estos, o casi todos, han ejercido cargos públicos o han sido líderes sindicales, por lo que muchas de las peticiones que ayer se hacían en el mitin ya las podrían haber hecho realidad cuando manejaban la paella, algunos de los cuales aún la manipula: quien no es diputado, es alcalde o eurodiputado o concejal o ha intentado ser alcalde y fue derrotado por las urnas. Entonces podrían haber actuado contra el techo de gasto, como reclaman ahora; entonces podrían haber acabado con los intereses económicos de la derecha; entonces podrían haber sometido su cargo de alcalde, diputado, concejal o eurodiputado a la votación de militantes y simpatizantes como pretenden ahora con el puesto de secretario general.

El PSOE es un partido que ha tenido responsabilidades de Gobierno y que hace ya muchos años abandonó el leninismo y el marxismo y la Internacional y el puño en alto. No, no es que algunos socialistas hayan perdido el sitio y, pienso ahora, quizás los más asentados sean Montón y especialmente Puig. El desubicado en el tiempo en las formas y en los símbolos es el PSOE que pretende reinstaurar Pedro Sánchez y sus seguidores valencianos. El de la Internacional, el del puño en alto, el de Largo Caballero, el del no es no. Un PSPV-PSOE para el siglo XX.