Las Provincias

CONSEJOS DOY...

Consejos doy... y para mí no los quiero. El compromiso de RTVE con el adelanto del 'prime time' ha quedado en nada. Es más, ha resultado contraproducente, porque el otro día 'Víctor Ros' empezó a las once de la noche. Los espectadores que tenían que madrugar, que suelen ser la mayoría, pusieron el grito en el cielo y la crítica en Twitter. Y tienen toda la razón.

No hay derecho a que las cadenas privadas nos retrasen el comienzo de los programas casi hasta las once, pero tiene más delito que lo haga TVE. Antena 3 y Telecinco (y las demás) pelean por un pastel publicitario al que cada vez se han apuntado más glotones y eso les sirve de pretexto para hacer casi lo que quieran. Pero la pública no tiene excusa. Ni depende del dinero de los anuncios, porque no tienen (solo interminables promociones que generan un efecto similar). Por eso resulta a todas luces incomprensible que el programa estrella (la serie en este caso) de la jornada arranque a las once de la noche, a la hora en que mucha gente se va a la cama.

El año pasado RTVE hizo bastante ruido con aquella campaña para adelantar el 'prime time'. Contaron orgullosos que iban a tomar la iniciativa y poner las cosas en su sitio... más bien a su hora. Pero la cosa no pasó del intento. Durante unas semanas, 'Cuéntame' y 'Águila Roja', en lugar de empezar a las diez y media, arrancaron a las diez, que es aproximadamente a la hora que termina en Reino Unido el 'prime time'. Como la audiencia se resintió un poco, rápidamente desistieron y regresaron al horario habitual. Pero el otro día, con 'Víctor Ros', no es que recurrieran al horario habitual, es que se inventaron uno nuevo.

De las privadas poco cabe esperar en este asunto, pero RTVE debería mostrar firmeza. No sirve el argumento de que pierden audiencia, porque de la misma manera que el espectador se ha acostumbrado a quedarse medio dormido en el sofá antes de que empiecen las series, se acostumbraría también a espabilarse con la cena para poder ver tranquilamente su programa favorito a las diez. No a las diez y media. Mucho menos a las once. TVE no tiene excusa para no hacerlo.