Las Provincias

CANAS Y CANALLAS

Ya cantaba Julio Iglesias que «quererse no tiene horarios / ni fecha en el calendario / cuando las ganas se juntan» y hay que reconocer que, de esas cosas del amar, 'nuestro cantante más internacional' sabe mucho. Sin embargo, el tiempo pesa a la contra para determinadas cosas, mientras que en otras juega a favor. El deportista puede no estar en su edad más lozana, pero bien está si aún responde marcando goles, metiendo canastas, ganando sets, haciendo 'ippon' o con un buen 'handicap'.

Hubo un tiempo, que ya parece mitológico, en que en la Comunitat contamos con dos potentes entidades financieras. Desde Valencia, Bancaja ejercía como tercera caja de España y quinta entidad del país, mientras que a la zaga le iba desde Alicante la Caja de Ahorros del Mediterráneo. A la vez, crecía sin prisa y de forma sensata en la Vall d'Albaida Caixa Ontinyent.

El champán de los buenos tiempos regó a todos, pero unos se amorraron a la botella y se cogieron un gran cebollazo, mientras otros se sirvieron su copa, brindaron y bebieron con moderación.

Al final de la fiesta, Bancaja y CAM no han sobrevivido a la resaca y hoy sus responsables llevan ya varios años desfilando por los juzgados con el riesgo cierto de terminar entre rejas.

Por contra, los señores de Ontinyent fueron los únicos de España, junto a los de Caixa Pollença, que no sólo superaron la crisis financiera sino que siguen a lo suyo como las únicas cajas de ahorro que quedan en España. Nos gusta pensar que en otros lugares más justos los responsables de este éxito habrían sido reconocidos. Pero, claro, estamos donde estamos y tiene poco remedio.

Esta semana, el grupo parlamentario Podemos en las Cortes Valencianas ha contado con el apoyo de Compromís para la presentación de una peculiar enmienda a la ley que regula los aspectos complementarios a los Presupuestos de 2017. En ella se exige que todos los consejeros de las cajas valencianas ejerzan el cargo un máximo de 12 años.

Uno quiere pensar que es por incompetencia y no por mala fe porque parece hecha a medida para cargarse a tres personas: el presidente de Caixa Ontinyent, Antonio Carbonell, su vicepresidente Antonio Gil Montes y un tercer histórico consejero: José Pla. Como es lógico, en la entidad han cerrado filas alrededor de quienes han gobernado bien el barco y que (no nos engañemos) no tardarán mucho en dejarlo de propia voluntad y por la puerta grande. Para animar el cotarro, Mónica Oltra ha apoyado la expulsión a gorrazos de los consejeros, aún en contra de la opinión del PSPV y de la Conselleria de Hacienda.

Así, resulta inevitable recordar los manporros que había en 'los buenos tiempos' por los asientos en Bancaja y CAM. Está claro que los partidos cambian, pero las miserias permanecen.