Las Provincias

MÁS DE CALIDAD QUE DE ACTITUD

La derrota del Valencia en el Sánchez Pizjuán confirmó que la mejoría experimentada por el equipo en este tipo de partidos ante rivales de verdadera importancia, y aunque sólo sea cuestión de motivación, no nos da para ganar, ni siquiera para empatar. Y la oportunidad salvada majestuosamente con el tiempo cumplido por Sergio Rico a disparo de José Luis Gayà puso de manifiesto la dinámica en la que nos encontramos.

Prandelli cambió el sistema. Y debemos reconocer que, sin haberlo puesto en práctica en ningún otro partido, y habiendo basado todo su trabajo en el 4-2-3-1, el equipo no lo hizo mal. Pareció su sistema habitual, bien concebido y bien ejecutado. Evitó la profundidad del rival, y no permitió la creación de oportunidades claras de gol en su contra. Pero también se dieron errores, como el de conceder todo el protagonismo creativo a los sevillistas, esperando algún certero contragolpe que no se produjo en toda la primera mitad y gran parte de la segunda. La teoría estaba asumida, pero en la práctica, la falta de precisión no permitió al Valencia contraataques peligrosos que podrían haber acabado en gol. Una vez más, la técnica no ayudó a la buena implantación de los principios tácticos a explotar.

Y Siqueira por la izquierda. No lo entendí. Creo que nadie lo entendió. No quiero decir que a este jugador no se le deban dar oportunidades, pero ante el Sevilla, el tercero en la clasificación, no pareció el mejor rival contra el que concedérsela. Aunque tampoco desentonó. Cumplió sin más. Sin graves errores. Sí me llamó la atención la facilidad con la que Gayá fue apartado del once por menor rendimiento en el encuentro de la semana pasada, y a otros nunca les sucede esto. La juventud a veces te perjudica. En este caso parece que fue así. Y después vimos lo que Gayá puede ofrecer ante un equipo cuajado, consistente y peligroso. Su ritmo es muy superior al de Siqueira. Las ocasiones, mejor cuando sean más propicias.

Llegó la segunda parte. Y con ella, las sustituciones y los cambios de sistema. Empezó mejor el Sevilla los primeros minutos. Hasta que hizo el gol, con fortuna, tras pelota mandada al área de Vitolo, que Garay, que yo creo pudo hacer más, desvió al fondo de la portería de Diego Alves. Y tras ese gol, y sobre todo con la salida de Munir, el Valencia comenzó a carburar mejor, a ser superior al Sevilla, a demostrar que quería y podía. Empató tras una enorme jugada, gran pase de Cancelo para el buen desmarque de Munir, y finalización de nueve. Rápida, sorprendente y efectiva. Gran gol. A partir de ahí, más todavía del Valencia. Y mejor. Con errores técnicos de pase o control, pero creyendo en sus posibilidades, Sus problemas fueron más de calidad, que de voluntad y actitud. Bien en ese aspecto. Pero ni aun así. Un nuevo error nos condenó. Y Pareja, absolutamente desmarcado, acertó con la portería en difícil posición para el disparo.

Y ya no pudimos. Y sin poder, nos queda la última jugada en la que Gayà no marcó de puro milagro. Equilibramos en merecimientos a los largo de los 90 minutos, pero ellos están arriba y nosotros abajo. Y la clasificación parece influir en los aciertos y los errores. Málaga y Real Sociedad. Ya toca ganar.