Las Provincias

Día Internacional contra la Violencia de Género

Hoy, como cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género, una conmemoración para todas las víctimas de esta deplorable pandemia resistente cada año, para la cual todavía no tenemos antídoto.

La Violencia de Género supone un abuso de los Derechos Humanos, la cual implica la desvalorización de otro ser humano, una discriminación que repercute directamente a la salud física y mental.

Sumergidos en pleno siglo XXI somos espectadores del avance de la digitalización a nivel mundial, sería lícito interpretar que está ganada la guerra entre la distinción de dos categorías de personas: hombres y mujeres, si no fuera porque aparecen por trinchera las innegables noticias sobre la trata de mujeres, el acoso sexual, las niñas obligadas a contraer matrimonio, la mutilación genital femenina, además de las 33: adolescentes, señoras, hijas, hermanas y madres, a las que les han robado la vida en nuestro país en lo que va de año.

El disconforme universo de “lo masculino” y “lo femenino” tiene su origen únicamente en las diferencias sexuales, nada que ver con posibles alteraciones biológicas o psicológicas. Una oposición que es producto del legado legítimo y por tanto hegemónico del patriarcado, el mismo secuaz de las divisiones de género, artífice de la mirada discriminatoria, la cual se ha convertido en un referente cultural e histórico, dictador de nuestra propia estructura social, la cual todavía no ha aceptado, la feminidad que sienten los cuerpos de hombres, o la masculinidad que manifiestan los cuerpos de mujeres.

Mientras que la tecnología progresa a un ritmo vertiginoso, las generaciones continúan degenerándose, parece que se estén perdiendo los valores, falta formación y cultura. Una posible solución sea recomponer este procedimiento, como el telar que Penélope deshilaba por las noches y reconstruía cada mañana.

Proyectar unos cimientos más sólidos en el edificio de la educación, desde pequeños, porque si estos se tambalean desde el principio es indudable que con el paso de los años se resquebrajen y obtengamos unos resultados tétricos.

“Las mujeres somos maravillosas y conseguiremos todo lo que nos propongamos”, no debería ser una forma ilusoria de autoestima, o consuelo farsante de tantas impotencias y estancamientos, sino una máxima de esta sociedad. No vamos a permitir que se nos excluya de ningún sitio, ni mucho menos vamos a ser reducidas a simples objetos ornamentales.

La reivindicación de igualdad y respeto, sigue en pie de guerra. No reclamamos una posición más privilegiada que la del hombre, sino idéntica, digna.

Hoy, como cada día, seguiremos recordando aquellas vidas desgarradas y apostando por una concienciación universal.