Las Provincias

MENTIRAS DEL BARQUERO

La verdad es puñetera. Te puedes pasar mintiendo toda la vida pero como tus mentiras dependan de los hechos posteriores, estás perdido. El fútbol no es como la política; en el noble arte de la mentira despiadada por un puñado de votos, es mucho más difícil constatar que uno dijo A y robó B. Si un juez no te trinca, te puedes pasar toda la vida engañando al pobre ciudadano que te paga. Y, como las meigas, de esos 'haberlos haylos' a puñados. Pero el fútbol es distinto. La realidad es tu juez. No se puede controlar, comprar o tapar. Y te abofetea sin piedad. Tú te puedes pasar el verano diciendo que no quieres vender a tus estrellas pero acabar vendiéndolas todas. Puedes decir que no quieres 'vender Paco' para 'vender Paco' a los quince días. Tú puedes anunciar un estadio para el centenario para acabar reconociendo que ni estadio ni estudio. Y negar a Mendes mientras se reúne con Bartomeu en Barcelona para vender a no sé cuántos sin que te enteres. Puedes anunciar al 'nou nou' y. a la banqueta de nou. Y también puedes presumir de planificación deportiva primero pero ser colista después. O a un punto del descenso tras despedir a tu preparador físico-entrenador, que es lo que hoy tenemos si miramos la tabla. Y menos mal que está ahora Prandelli que si no, estoy seguro que aún sería peor. Uno puede mentir lo que le salga de las narices. Pero luego llega la liga (o la Junta) y se destapa la verdad. Y claro, se te desmonta el chiringuito a toda velocidad. Y, ante eso, ¿qué se puede hacer? Pues solo dos cosas; asumir tus errores, arroparte con los que tienes cerca y seguir caminando con la misma cabeza alta y mediática con la que presumías de ganar el pulso a Parejo o invitar a Alves a marcharse del Valencia o esconderte tras el siempre recurrente 'matar al mensajero' o al que no para al mensajero. Y el club ha optado -en un caso más propio de Cuarto Milenio- por matar al que cuenta la verdad. Sin duda nada mejor en los malos momentos que reventar a quien te rodea para quedarte aún más solo en tu remolino de mentiras. ¿Que no le gano a nadie? Pongo lonas. ¿Que me han pillado las trolas? Levanto un nuevo muro. ¿Que Rodrigo no mete goles? Barrera para todo el mundo. Y el mundo a la puñetera calle. Y todo esto después de que la presidenta, que un rato está y otro no, pidiera un mes atrás ayuda a todos, empezando de forma privada por los medios de comunicación. La verdad no se puede tapar. Aquí ya no se engaña a nadie. Ni con lonas, ni con guardias ni con barreras en Paterna. Aunque claro, como en este club todo es posible, igual le echan la culpa a algún pobre inocente por no haber parado a tiempo este artículo de opinión que acaban de leer en el que se relata la verdad de los hechos vividos. Que aquí ya nos conocemos todos con y sin barrera.