Las Provincias

Indumentaria

Viernes pasado. Palau de les Arts. Presentación oficial del Maratón de Valencia, distinguido con la Etiqueta de Oro, la máxima distinción mundial. Nada como un acto público para entender cómo el ser humano, después de veinte mil años, ha aprendido a decir cosas, o a negarlas, a través del atuendo. Es un acto solemne, pero está tocado de informalidad porque es deportivo (?). La corbata ha sido erradicada entre los que hablan, empezando por el alcalde; pero no todos los que escuchan han dado ese salto social: los oficiales de la Policía Local visten impecable uniforme de gala, como los directivos y ejecutivos de la Fundación patrocinadora. Cuando llaman al estrado a atletas distinguidos del mundo, visten sudaderas de colorines: son deportistas a punto de entrar en competición y suponemos, erróneamente, que han venido corriendo desde su hotel. Pero lo mejor es que la fallera mayor ha sido puesta en primera fila, junto con una corte de honor que se reparte simétricamente, seis a un lado de ella y seis al otro, cuidando mucho de poner el lindo pie, y todo el resto del cuerpo, en dirección convergente hacia el centro. Llevo unos 50 años viendo cortes de honor y, quizá porque no me fijo, me parece que nunca había visto cosa así.

Pocas horas antes habían saltado terribles arcos voltaicos entre la vicepresidencia de la Generalitat y la concejalía de Fiestas a costa de un reglamento (?) sobre la indumentaria de las damas de la corte de honor cuando visten de particular... Se supone que hablan de un 'particular oficial', no de ropa para ir a Mercadona o a la Facultad de Física. Mónica (Camisetas) Oltra había defendido la libertad mientras Pere (Barrets) Fuset iniciaba un repliegue táctico sobre el ukase diciendo que lo había divulgado para que viéramos su maldad. Después, encendida la traca, todo se ha complicado.

En materia de vestimenta valenciana he visto falda corta y larga, cancán y todo tipo de corpiños, bandas, moños y aderezos. Incluso vi falleros uniformados de negro azabache y un presidente de JCF insultando a la plebe desde las torres de Serranos. Pero esta uniformidad indumentaria, o mejor de compostura y presencia, la actual gestualidad coral de selfi y el codicilo uniformador, me resulta muy nuevo. De modo que se me ocurre pensar si este debate no estará eclipsando otro, más de fondo, que enfrenta a las Fallas con Compromis, el ya no tan nuevo poder municipal.

En todo caso, pienso, la indumentaria les trajo y la indumentaria les terminará por llevar. La indumentaria les caracterizó como nuevos en política, como diferentes y diferenciados, como rebeldes con causa estética. Y la indumentaria está enfrentando, como bien se ve, a los que se dividen entre apocalípticos e integrados, libertarios o sumisos a necesarios códigos sociales. A cuatro días de que se decida si las Fallas son Patrimonio de la Humanidad, cuando la indumentaria de la seda es argumento sustancial... no es poca cosa, no es poco riesgo.