Las Provincias

SEGURIDAD EN CAMINOS SECUNDARIOS

Siempre que se reproducen las oleadas de robos en los campos, como ocurrirá dentro de muy poco, porque ya estamos en plena campaña naranjera, agricultores y organizaciones agrarias reiteran sus reclamaciones de mayor seguridad. Entre el abanico de propuestas, la principal es la de que se aumenten los dispositivos de vigilancia y que haya mayor coordinación entre los cuerpos de seguridad. A continuación se realizarán reuniones, habrá declaraciones de intenciones, se mostrarán estadísticas y se harán múltiples votos para incrementar las medidas y su eficacia. Así año tras año, sin que se vea que de verdad se va al meollo de la cuestión.

Es evidente que, aparte de todo, por mucho que se aumentaran las dotaciones policiales sería imposible que se cortara el problema. No hay medios para tanto ni los habrá. Habría que poner un guardia en cada campo, y aún así, mientras fuera por un lado podría actuar quien quisiera por el contrario. No sería operativo y es fácil de entender que por ahí no hay manera.

Otra cosa es centrar los medios policiales en determinados puntos y objetivos más concretos. Ahí sí que se consigue un claro aumento de la operatividad. Por ejemplo, como no hay manera de descubrir y detener a todos los que puedan estar robando naranjas en un determinado momento en un término municipal, mejor será acudir a controlar donde se compra esa fruta para revenderla a industrias de zumos. No será todo ilegal, claro, pero bastará hacer acto de presencia continuada en esos puntos y revisar exhaustivamente la documentación, para comprobar si el origen de la mercancía de cada cual es correcta o no. A continuación se derivará que quienes viven de robar dejen de hacerlo, porque verán que cuando acuden a vender lo robado les pillan.

Otra cuestión muy importante es la de los caminos rurales. No es posible tenerlos controlados todos a la vez, ni mucho menos. Ni siquiera una parte. Ni con cámaras, ni con drones. ¿De qué vale ver a distancia que un vehículo va por un sitio si los guardias tardan en llegar al lugar y cuando aparecen ya no están los cacos?

Sin embargo sí que cabe cerrar caminos provisionalmente, aunque sea por temporadas, y siempre a solicitud de los propietarios implicados directamente en cada uno de ellos. Hablamos de caminos secundarios, claro, no los principales, sino los que llegan a un puñado de campos sólamente y a menudo acaban allí, por lo que, si se cierran, no se molesta a nadie, sólo a los ladrones. Y se facilita la labor de los guardias, que circulan por los principales y entran en los secundarios si notan algo raro o los ven abiertos. En municipios como Museros, Godella, Polinyà, Bétera y otros ya lo están haciendo. Que cunda el ejemplo práctico.