Las Provincias

La oposición inútil

El PSOE mira de reojo a Podemos para hacer oposición, Ciudadanos no quiere desmarcarse de los socialistas a la hora de criticar al gobierno de Rajoy y entre ambos partidos están dejando el liderazgo del control y la crítica al Ejecutivo en manos de Pablo Iglesias. La legislatura tan solemnemente inaugurada por el Rey la semana pasada echa a andar en estos días con un panorama tan incierto sobre el futuro de los ocupantes del banco azul como el de todos los partidos a su izquierda. Por cada problema que tienen los de Rajoy, su oposición apunta a media docena por cabeza.

Está por ver que Podemos y sus aliados sirvan para otra cosa que llamar la atención de los medios de comunicación montando escándalos en el Congreso. Hasta ahora sus diputados se han señalado por vestir camisetas con lemas reivindicativos de su credo antisistema, la exhibición de banderas republicanas, el gesto chulesco de su líder, que pronuncia sus discursos en la tribuna con las mangas de su camisa de cuadros remangadas y las manos en los bolsillos, el tono general de lanzar mandobles dialécticos al PP y más aún al PSOE, ese partido de cobardes, para ellos, que han propiciado que gobierne Mariano Rajoy.

Esta semana empiezan los debates parlamentarios y las sesiones de control al Gobierno y hay expectación por averiguar si detrás de toda esa fachada se esconde alguna propuesta viable. La primera proposición presentada por Podemos se refiere a la pobreza energética y su posible solución, una cuestión popular y de actualidad por la que cabe esperar una dosis quizás excesiva de demagogia y algun conato de obligar al Estado a hacerse cargo de los recibos de la luz de todas las familias con un mínimo de ingresos garantizados. ¿A que precio? Es difícil visualizar al grupo socialista oponiéndose a esa medida, cueste lo que cueste. Y por el mismo motivo, a los diputados de Ciudadanos dejando que los partidos de izquierdas capitalicen semejante proposición.

Detrás de la pobreza energética van a plantearse el salario social y el resto de las medidas del programa electoral de Podemos. Una tras otra irán dejando en ridículo al resto de los grupos parlamentarios. Así las cosas, el PSOE tiene poco margen de maniobra y Ciudadanos aún menos. Albert Rivera se encuentra en la difícil posición, que ya ha anunciado, de exigir a Rajoy que no permita que se descuadre el déficit, no suba los impuestos y paralice todos los recortes. Cuadrar el círculo, vamos.

Con los socialistas ajustando cuentas a sus diputados díscolos e inmersos en la búsqueda de un nuevo líder para su partido, el segundo grupo más numeroso del Congreso ya ha jurado oponerse a negociar los Presupuestos Generales del Estado semanas antes de que el Gobierno los presente. Es decir, que se niega la posibilidad de negociarlos como Rajoy les dice que está dispuesto a hacer. Se convierte así en una oposición inútil. Lo que quiere Podemos.