Las Provincias

Número 1 en deuda y empleo público

No es extraño que baje el paro en la Comunidad Valenciana (CV). Al ritmo que están contratando las instituciones el día menos pensado vamos a encabezar dos clasificaciones económicas contradictorias: la de endeudamiento, donde la CV es imbatible desde hace más de tres lustros, diga lo que diga Vicent Soler con tal de apuntalar su discurso, y la de creación de empleo. Ful, por supuesto.

Qué lejos quedan los días en que el edil Jordi Peris fue azotado en público por enchufar a la mitad de su círculo podemista. Un adelantado es lo que fue. Sólo el Ayuntamiento de Valencia va a crear este año 272 puestos de trabajo. Un incremento que le afianzará en el tercer puesto de otra clasificación, la de empresas con mayor número de empleados de la CV, tras la Generalidad y la Ford: 4.826. Todo un pueblo. Lo contó el otro día el concejal de Personal, Sergi Campillo, con la mayor naturalidad del mundo. Es que te pones a cubrir jubilaciones y a tapar agujeros -se excusó el hombre- y a la que te descuidas se te ha ido la mano. ¿Cómo no se le va a ir -dan ganas de interrumpirle- si la tiene agujereada y en lugar de comportarse como un prudente gestor del bien común actúa como un conseguidor? Viva de acuerdo con sus posibilidades, como aconsejaba a su Gobierno ese firme aspirante al Nobel de Economía que es Clint Eastwood. No aumente el número de jefaturas, ni incremente un 50 % de asesores y paniaguados varios y verá como no se le disparan los costes salariales 20 millones, que se dice pronto, pasando de los 230 de 2015 a los 250 previstos para 2016.

La misma relación de puestos de trabajo que se van a ocupar, si no se han ocupado ya, sería de chiste si no resultara intrigante. ¿Para qué querrá el ayuntamiento ingenieros, expertos en el 'ciclo del agua', técnicos en residuos, etcétera si tanto la recogida de basuras como el suministro de agua los tiene privatizados? ¡Capaces serán de querer municipalizarlos después de no haberse atrevido, con una municipalización menor, como era la de los polideportivos! Y si no es así, ¿para qué los fichan? Claro que también están incorporando a filas a especialistas en 'cultura festiva' y animadores y no parece probable que el ayuntamiento se proponga montar un circo; sin animales, para que Gloria Tello no sufra. ¿O sí? Sea como fuere lo más sarcástico de todo es que el consistorio contemple una ampliación de la de por sí nutrida plantilla del Palau de la Música justo cuando los hermanos Fayos acaban de demostrar las pocas manos públicas que necesita una familia con arrestos para lograr que un teatro, el Olympia, cumpla cien años. El lector, de todos modos, no debería tomarse la cuestión a cachondeo. También andan buscando peritos en 'procedimiento sancionador'. Y eso no augura nada bueno.