Las Provincias

MALAS COMPAÑÍAS

Si el mundo de la política es muy endogámico, pues imaginen el ambiente parlamentario, que son 99 diputados autonómicos contaditos. Porque tanto roce no sólo genera cariño, sino que también provoca contagios. Pero hay que tener cuidado con las malas compañías. Hubo un tiempo, no tan lejano, que el PP ponía el grito en el cielo cuando la muchachada nacionalista les liaba un pollo. Dígase lo mismo sobre las cosas del grupo socialista. Este periódico tituló en noviembre de 2014, y era verdad: 'El PSPV se avergüenza del show de Moreno'. El diputado socialista desplegó una ristra de fotos de presuntos (y ahora, alguno ya condenado) corruptos del PP, un rollo de papel que llegó hasta el suelo. Moreno era un diputado de discurso descarnado. En su grupo consideraron aquella intervención más acorde a los modos de Compromís, que en aquel tiempo exhibía camisetas en Les Corts como si de un mercadillo se tratase.

Llegaron las elecciones autonómicas. Los de la oposición pasaron al Consell y viceversa. Tanto cambiaron las tornas que el síndic de Podemos, Antonio Montiel, explicó hace poco en la Cámara que ellos, los del partido morado, son «gente de orden». Ese mismo día o uno cercano, la portavoz del PP, Isabel Bonig, explicó la salida de su grupo en la votación de un pleno sobre la nueva RTVV como el modo adecuado de protestar por la manera en que se le hace el vacío a los populares. Bonig bromeó con que «estaban aprendiendo» de la «nueva política». Sin embargo, entre los populares tienen claro que ellos no son unos 'revientaplenos', y que aquel desahogo no debe repetirse.

También sería una pena que volviese a ocurrir lo que pasó hace un par de semanas, cuando el alcaldable Luis Santamaría reprodujo el 'Moreno Style'. El presidente de la gestora del PP en la ciudad de Valencia es uno de los diputados más brillantes de la bancada popular. Suyas son algunas divertidas definiciones de las batallas durante los plenos de la Cámara entre los firmantes del Pacto del Botánico, calificadas por él como «discrepancias botánicas». En una de sus mejores intervenciones (sobre la Agencia Antifraude impulsada por Podemos), utilizó un argumentario tan potente que por momentos parecía que el síndic del PSPV, Manolo Mata, hubiese querido votar a su favor. Mata miraba al cielo para contenerse, mientras Santamaría hacía una exhibición parlamentaria importante. Sin embargo, de repente, el popular sacó un rollo de papel con los trapos sucios de Podemos. El artilugio se desenrolló como una persiana hasta tocar el mismo suelo donde se posaron dos años antes los papeles de Moreno, el mismo lugar donde los argumentos tocan fondo para dar paso a un espectáculo tramposo.

O 'Trumpioso'.