Las Provincias

CARLSEN Y KARJAKIN ABURREN

Rutas urbanas. He estado tres veces en Nueva York (años 80 y 90) y las tres veces decidí pasar casi por completo de los museos y del teatro de Broadway para dejarme envolver por el mayor espectáculo del mundo: la propia ciudad, su arquitectura, tiendas y gentes. Iba de aquí para allá, con la agradable libertad de iniciar improvisadas rutas urbanas. Hice una excepción: de ningún modo quise renunciar a conocer física y diplomáticamente el Empire State Building. Por la belleza del edificio y por ser una referencia esencial de dos de mis películas preferidas, 'King Kong' (Cooper-Schoedsack, 1933) y 'Tú y yo' (Leo McCarey, 1957).

Fulton Market. Estuve tentado de volver a Nueva York este noviembre, acreditándome como periodista y presidente del club Gambito, para asistir al campeonato mundial de ajedrez entre Carlsen (Noruega, 1990), actual campeón, y el candidato Karjakin (Ucrania, 1990). El match se disputa en el Fulton Market, con vistas al Puente de Brooklyn. Renuncié al viaje y en lo que concierne al ajedrez no lo lamento, ya que el encuentro está siendo soporífero. La belleza de la ciudad no inspira a los contendientes.

Tablas. Las dos primeras partidas no tuvieron historia. Cambios de piezas por un tubo. La tercera, cuarta y quinta partidas fueron más tensas, sin pasarse. La sexta, una patochada. Todas tablas. Variantes sin riesgo. La capacidad informativa de las máquinas (los ordenadores acumulan billones de análisis de variantes) se están cargando la antigua belleza del juego. En plena apoteosis de lo políticamente correcto tenemos que asumir también la tiranía de lo ajedrecísticameznte robótico. De vez en cuando vemos alguna hermosa partida. Pero cada vez menos. El refugio de la cinefilia. De viajar de nuevo a Nueva York habría acabado por huir del ajedrez, a la vista de lo que nos está deparando su élite, para pasear por el entorno del Puente de Brooklyn, en el que discurren secuencias de famosas películas: 'Un día en Nueva York' (Donen y Kelly, 1947), 'Annie Hall' (Allen, 1977), 'Fiebre del sábado noche' (Badham, 1977), 'Érase una vez en América' (Leone, 1984), 'Gangs of New York' (Scorsese, 2002). La cinefilia es un sólido refugio.

Chess24. La cómoda opción elegida -quizá demasiado cómoda-ha sido la de seguir el campeonato desde casa, gracias al portal Chess24 que emite las partidas en directo (análisis en español, inglés y alemán). Con estas retransmisiones existe una polémica de fondo: ¿tienen derechos de autor las jugadas de ajedrez? De momento, y según la ley, parece que no. Son de dominio público. Pero la batalla judicial no ha terminado.

Amigos. Quedarse en Valencia y reunirse con los amigos es, bien mirado, un placer más personal que pasear por las calles neoyorquinas. Tras ver en La Nau las exposiciones sobre 'Valencia, capital de la República' y la del centenario del Olympia, me voy con Encarna Jiménez y Pepe Catalán -dos estupendos conversadores- a tomar un aperitivo. Era la hora adecuada para ello: la una del mediodía.

Ahumados. Nos dirigimos a Ostras Pedrín por calles peatonales cercanas a La Nau. No son calles imponentes como las de Nueva York, pero tienen encanto. Pedimos ostras y ahumados. Saltábamos de hablar de arte y cine a meternos con Trump y después a elogiar la belleza y el palique de Inés Ahumadas, dirigente de Ciudadanos. Las buenas tertulias son así. Tardamos algo en darnos cuenta de que el apellido de Inés no es Ahumadas, como repetíamos Catalán y yo, sino Arrimadas, como nos advirtió entre risas Encarna. La influencia gastronómica y las cervezas propiciaron el divertido gazapo verbal.

Nombres. Personas muy queridas por mi tienen un gran talento para cambiar los nombres con despreocupada naturalidad. No es humor, es mala memoria. Me hablan de los políticos 'Errajón' y 'Rejoy', mezclando en un batiburrillo a la izquierda y la derecha. También me comentan cosas de 'Pedro Iglesias', 'Pablo Sánchez', 'Soraya Cospedal' y 'Antonio Canito' (traduzco: Toni Cantó).

Promesas. A bote pronto no sé a quiénes se refieren exactamente. Pero por las promesas que nos han hecho esos políticos lo descubro con rapidez. Bueno, algunas veces no tan rápidamente.