Las Provincias

CÁLIZ DE MISERICORDIA

El pasado fin de semana ha finalizado el Jubileo Extraordinario de la Misericordia convocado por el Papa Francisco. En nuestra diócesis, coincidiendo con el primer año del Jubileo del Santo Cáliz, se vio oportuno celebrar los dos jubileos a la vez, titulándolo Cáliz de la Misericordia.

Un gran acierto pues durante todo el curso hemos vivido ambos Jubileos con toda la riqueza que ambos poseen, profundizando en el sentido Eucarístico del Santo Cáliz, como el de la Misericordia.

¡Bendito el año que hemos celebrado! Han sido tantos los proyectos, acciones que al echar la vista atrás sorprende que tan solo haya pasado un curso. Ya son muchos los frutos que han ido surgiendo a lo largo del Jubileo, y más que están por venir.

¿Pero realmente ha acabado? ¿Finaliza nuestra devoción al Santo Cáliz? ¿Nos acordaremos de la Misericordia? ¿Ha servido para algo todo cuanto hemos dicho, oído, celebrado, rezado, festejado.?

¡No seamos hipócritas! Tal vez todo haya acabado, pero si en nosotros, todo cuanto hemos celebrado, ahora no tiene continuidad en nuestras vidas, en nuestras parroquias, movimientos, etc. ¿qué sentido habrá tenido? ¿A qué habremos estado jugando durante este tiempo?

Recordemos la parábola del Hijo Pródigo todos nuestros días y veamos como el Padre acoge con misericordia infinita a su hijo. Acojamos nosotros también a los que nos rodean con esa misericordia, con ese perdón, con ese amor incondicional, y reconozcamos que en la Eucaristía siempre tendremos a nuestro Padre, que se parte y reparte por nosotros, para acogernos con misericordia infinita. ¡Así será como habremos vivido con grandeza estos jubileos! Feliz inicio del Adviento.