Las Provincias

El tejido productivo

No conozco de nada a Gabriel Eizaguirre, que es director general de Plásticos Zarauz, empresa de la que tampoco sabía de su existencia hasta que hace poco escuché en alguna parte lo que decía dicho señor. Tan interesante, que anoté lo que pude pillar al vuelo.

Hablaban del éxito y posterior caída de un supuesto fabricante extremeño de telefonía móvil; asunto que, tras ilusionar a todo el mundo por el aparente milagro conseguido, desembocó hace poco en escándalo, al acusarle de hacer pasar como propios aparatos de una multinacional china, limitándose a cambiar marcas y símbolos.

A Gabriel Eizaguirre le requerían su opinión por la experiencia industrial adquirida en China con otros productos. ¿Es viable fabricar en España un móvil novedoso?, venía a ser la cuestión. Explicó que los fabricantes chinos combinan, junto a la abundante mano de obra, todavía barata, una tecnología superior a la de Occidente, para producir millones de unidades de lo que sea. Por ejemplo teléfonos móviles, pero también lo que se les ocurra. De todo. Y hasta ahí, lo que más o menos sabíamos o imaginábamos. Pero apuntó otro factor fundamental: «Toda la industria auxiliar se ha establecido a su alrededor», por lo que ya es inviable fabricar muchas cosas en Europa. Si a su empresa le ha pasado con artículos de menor carga tecnológica, imaginen con la electrónica en boga. «Cuando nosotros tratamos de regresar -dijo-, después de producir sillas de coche para bebés en China, descubrimos que no era posible; la destrucción del tejido productivo español, sobre todo de industrias subsidiarias, es un proceso irreversible que tendrá pésimas consecuencias para el futuro del país, porque las estructuras desaparecen y la gente olvida cómo se hacen las cosas». ¿Comprenden la razón de tantos problemas?