Las Provincias

LA PAZ DE ORRIOLS

Ayer el Levante perdió su segundo partido de Liga. Ante el Oviedo fue una derrota de ley, de esas en las que el rival fue superior. Los de Muñiz ya han caminado un buen trecho de cara a su vuelta a Primera y la renta lograda desde el inicio del campeonato sirve para que un traspiés como el de ayer se pueda llevar con cierta tranquilidad durante la semana. Perder en el Tartiere entra dentro de la lógica si uno se pone a jugar a ser adivino al inicio de la temporada. Los carbayones son candidatos a pelear por el ascenso. Para ello el mexicano Carlos Slim se gasta sus cuartos en el proyecto. El sosiego es el mejor aliado para analizar la derrota. La misma pausa que ha guiado al club en sus últimas decisiones. El descenso del Levante la pasada temporada no ha sido un drama. Dibujar el boceto del retorno se ha trazado con la tranquilidad necesaria que exige un giro tan importante como es cambiar las riendas de mano. Catalán acertó con Tito. Pero todavía más con la decisión de que la etapa de Manolo Salvador había llegado a la meta. La decisión de no vender el club a Robert Sarver ha sido juzgada por el tiempo, y este le ha dado la razón al 'no'. La confección de la actual plantilla descansa en el éxito del equilibrio y se ha abierto un futuro con vistas a una ciudad deportiva en Nazaret que dará lustre a una entidad que tirita por aquellos lares donde la cementera de Buñol es un triste bodegón en el salón de casa. Mientras en lo deportivo se trabaja por volver a la élite, con los ingresos por los derechos de televisión como el mejor de los ranchos para mantener lleno el estómago, el consejo ha abierto de par en par las puertas de la democracia para que sean los accionistas -una acción un voto, como no puede ser de otra manera- los que elijan a los patronos de la Fundación. Hasta aquellos que se han mostrado críticos, agrupados en la plataforma Frog, aplaudieron la transparencia que ha guiado al club en su última decisión. Aquí Catalán ha jugado bien. Diplomático. Ha mostrado alguna de las briznas del político que dicen que hay en él y que, quien sabe, puede ser fichaje de peso para alguna formación en proceso de recomposición de cara a futuros comicios. El presidente del Levante ha recalcado allá donde ha ido que este es su último viaje en la silla principal del palco del Ciutat de València. Habrá que estar a la expectativa para ver quién es capaz y quién tiene la capacidad de coger el relevo. Mientras todo eso llega, las aguas vuelven a ser mansas. En lo social, el anuncio democratizador de la elección de los patronos de la Fundación se debe corroborar en el proceso. En lo deportivo, la derrota en Oviedo entraba en una hoja de ruta donde el mal momento siempre llega. No hay mejor receta que esa misma del sosiego firmada por ahora en la paz de Orriols.