Las Provincias

Equilibrios socialistas

La gestora socialista, que tuvo un papel decisivo en la abstención que permitió la investidura de Mariano Rajoy, se ve obligada ahora a desarrollar un papel difícil y a guardar un equilibrio seguramente inestable. Por una parte, el lógico deseo de Ferraz de marcar su posición alejada del PP tropieza con la evidencia de que sería absurdo haber hecho posible el arranque de la legislatura para dejarla caer a las pocas semanas. Por otra parte, la necesidad de singularizarse tras el oneroso paso de facilitar al adversario la gobernabilidad le obliga a cierta radicalización, que además tendería puentes entre la gestora y los seguidores de Pedro Sánchez, tan alejados hoy de Javier Fernández y los suyos. Pero al mismo tiempo es necesario que el PSOE se aleje de los parajes antisistema en los que habita Podemos para evitar que la formación de Pablo Iglesias se arrogue la representatividad de la izquierda. En definitiva, el camino de los socialistas aparece sinuoso y cargado de riesgos, ya que nada anuncia de momento que se avance hacia la pacificación tras un conflicto muy duro que ha terminado fracturando a la organización y a la militancia en dos mitades.