Las Provincias

Que vuelvan triciclos y carruajes

Resuelta ya la movilidad urbana con el empleo masivo de las bicicletas, quedará por ofrecer soluciones para otros usos perentorios de la ciudadanía que necesita ir de un sitio a otro y transportar cosas que no caben en las manos, o que suponen cargas difíciles de llevar o soportar por una persona, incluso entre dos.

Hablamos de soluciones sostenibles, por supuesto, la duda ofende; es decir, propuestas 'ad hoc', diseñadas para la ocasión, que sean verdaderamente compatibles con la idea central.

Una de las salidas lógicas a más no poder es la del triciclo, vehículo tan olvidado, y tan práctico sin embargo. Muchos lo habrán olvidado, porque su existencia pasó a mejor vida, arrasado por la malvada expansión contaminante de los furgones, camiones y sus derivados de menor entidad, camionetas y furgonetas. No obstante, quienes gusten de conocer uno, de saber cómo era tan genial invento, pueden explayarse, por ejemplo, en la admiración del que se exhibe en un comercio de cordelería que pervive en el tramo de la calle de San Vicente entre San Agustín y la plaza de España. De paso podrán sorprenderse con la magnífica oferta de toda clase de cuerdas, cordeles, cintas y demás género del ramo que allí se expende, en gran parte de cáñamo, yute, pita, esparto y otras materias primas totalmente naturales. Y si lo necesitan o apetece, comprar algo.

¿Qué más conveniente que acudir a adquirir lo que sea a pie o en bici y que luego te lleven a casa el encargo en un triciclo? Si se diseñan modelos la mar de apañados bien pueden caber colchones, neveras, tresillos y hasta cómodas y alhacenas.

No obstante hay que disponer también de soluciones potables para cosas de mayor peso y/o volumen. Ahí será muy recomendable que vuelvan a entrar en escena carros y caballerías. También carruajes de cierto estilo para llevar personas en días festivos o actos de relumbrón. Todo ello movilizaría además nuevos nichos de crecimiento económico; se crearían muchos puestos de trabajo en el cuidado de los animales, la utillería de los vehículos y hasta en la recogida periódica de los excrementos (boñigos), muy apropiados, por cierto, para fertilizar jardines y macetas con geranios.

Es evidente que un triciclo resulta muy apropiado para el reparto rápido de cordeles, artículos de pasamanería y hasta la comanda del supermercado o cosas así, mientras que lo más voluminoso requiere de mayor envergadura y con fuerza motriz superior a la humana. Por eso lo de recurrir de nuevo al carro de tiro, asegurando siempre el mejor trato del animal, claro. Si el caballo se para, todos quietos, nada de achucharle.

Sin embargo, el triciclo, o incluso también un cuadriciclo de nuevo diseño, serán necesarios para la movilidad de personas con diversidad funcional, así como para torpes de necesidad que, o bien no pueden, o nunca lograron adquirir la habilidad de sostenerse sobre dos ruedas.