Las Provincias

La tempestad

Las luces engalan las calles de las ciudades, los centros comerciales se preparan para la peregrinación de los clientes, los catálogos de juguetes invaden los hogares y la televisión emite de forma incesante el anuncio de la lotería del Gordo. Las señales externas son claras: la Navidad está al caer y la felicidad depende del poder adquisitivo. No se deje engañar: los números de los niños de San Ildefonso evidencian que la fortuna casi siempre sonríe a los demás, las verdaderas ilusiones no dependen de cuanto mienta la publicidad y consumir no es un estilo de vida. En fechas venideras aléjese de los virus gripales, mantenga las defensas y las distracciones en alto, abríguese con las páginas de una buena novela y rodéese de esas personas imperfectas con las que sentirnos a salvo. Peor que la calma navideña, que se supera a golpe de tarjeta de crédito y sufriendo altas dosis de 'cuñadismo' de sobremesa, es no saber capear la tempestad de la cotidianidad.