Las Provincias

De Bambi a Dumbo

Si Zapatero era Bambi, ahora resulta que Rajoy es Dumbo. Al menos es lo que se desprende de un comentario que le hizo Angela Merkel al presidente del Gobierno durante la cumbre de estos días. La cancillera mostró su alegría al comprobar que era él y no otro quien seguía guiando los destinos de España y le espetó: «Mariano, en Alemania diríamos que tienes la piel de elefante».

Hay que reconocer que la imagen le encaja como un guante. Por su ritmo, por su memoria y por su resistencia. Es capaz de soportar los golpes de la oposición, de su propio partido y hasta de sí mismo con paciencia, estoicismo y sin mostrar la más mínima preocupación. Eso, de hecho, es lo que le ha llevado al poder y a repetir legislatura de nuevo. Una ardilla, delicada y pequeña, hubiera sido arrollada mil veces por las dudas, las críticas y los intentos por hacerle saltar a empellones. Hasta un león lo hubiera tenido difícil para resistir lo que ha vivido Rajoy. En cambio la robustez del paquidermo le hace continuar su marcha mirando desde su altura a las demás especies que se sienten vulnerables a su lado. Junto a él, el pobre Pedro Sánchez ha sido una gacela que intentó engañar a los leones y acabó abandonada en arenas movedizas por su propia especie.

La pregunta, pues, no es qué hacer con las orejas de Dumbo. Se le habrán reído mucho los demás con sus andares por los montes gallegos, con su forma de fruncir el entrecejo cuando le habla ERC o con sus SMS, whats y tuits pero al final de la película, él ocupa La Moncloa y los demás se conforman con seguir en el circo. El problema es que el talón de Aquiles del elefante, ese ratoncillo feroz que le crea desazón y le pone en jaque, se llama Luis y ya le obligó una vez a subirse al taburete sobre dos patitas con todo lo grande que es.

En cualquier caso, produce cierta tranquilidad ver cómo acogen los demás líderes europeos al español, aunque no esté confirmado que ellos mismos vayan a continuar. A Renzi no le llega la camisa al cuerpo ante el referendum próximo que le puede desbancar del poder; Hollande sabe que ni todos los homenajes a las víctimas del terrorismo le auparán ni garantizarán una mejora en la intención de voto y Theresa May está a punto de dejar el club. De hecho, la reunión de estos días para despedir a Obama parecía una sesión de final de campamento, cuando todos los amigos están llorosos por separarse al terminar el verano. Ante ese panorama, es razonable que Merkel vea en Rajoy una cierta continuidad y un alivio frente a otras opciones. Una cosa es la alternancia, necesaria y salutífera, y otra, la zozobra que produce un cambio constante y unos gobiernos sometidos a los vaivenes de los apoyos variables. Un paquidermo es lento pero no es un dinosaurio. Tiene memoria, es inteligente y protege el núcleo familiar, unas cualidades muy valiosas para gobernar un país. Dumbo siempre ha sido más de fiar que el ingenuo de Bambi.