Las Provincias

NO ES LO MISMO

No es lo mismo contemplar una ciudad o un paraje del que no sabemos nada, que conocer lo que ocurrió allí en otro tiempo. Qué batalla se libró en esas tierras, quién se escondió en esos caminos, qué amantes se besaron, en la oscuridad de qué esquina, bajo qué árbol.

Retenemos los espacios en la memoria por el significado que tienen para nosotros. Necesitamos dotarlos de contexto, darle sentido a su existencia. Viajamos a otros sitios no tanto para verlos como para entenderlos. Un entendimiento que habitualmente nos sirve para valorar, apreciar y hasta para amar a otras personas y que también es aplicable a los lugares que visitamos. Saber por qué están ahí, cómo han evolucionado, qué es lo que les ha marcado. Comprenderlos es la manera de que no caigan en el olvido. La belleza carente de contenido no permanece en nuestra memoria.

Viajar implica desplazarte en el espacio. Conocer la historia del sitio al que viajas supone además desplazarte en el tiempo. Ver con otros ojos el mismo lugar, cuando nada era lo mismo. Cuando eran otros los que perseguían un sueño, los que luchaban y los que al fin y al cabo habitaban esa tierra desde otras vidas, las suyas, que acabarían formando parte del paisaje e integrándose en la memoria de ese sitio.

Esas son las historias que al final te incitan a viajar. Porque los lugares, como la gente, son lo que son por lo que han vivido. Vivencias que han dejado grabada su huella por tantos rincones del mundo. Rincones que sin su historia ya no se comprenden, ni tienen sentido.

Porque si caminas por Edimburgo verás decenas de pubs y cafés, pero sentarte frente a un expreso en 'The Elephant House', en una de las mesas en las que JK Rowlin escribió parte de la saga de Harry Potter, no me lo podéis negar, no es lo mismo. Y porque la cerveza no sabe igual si te la tomas en 'The Cavern', sabiendo que allí solían tocar los Beatles antes de hacerse famosos, que si te la tomas en cualquier otro pub de Liverpool. No. definitivamente, no es lo mismo.