Las Provincias

Hacia una nueva forma de relacionarnos: Conviventia

El siglo XX pasará a la historia como el siglo de los conflictos. No sólo como escenario temporal de las grandes guerras, sino porque los ciudadanos, incapaces de resolver por nosotros mismos los conflictos que la vida cotidiana generaba, confiábamos exclusivamente en la vía judicial como modo in extremis de reencontrar la paz social.

Uno de los retos a los que se enfrenta el siglo XXI es instaurar en las relaciones sociales la cultura del acuerdo, y ese ha de ser también nuestro objetivo. Una sociedad madura, y la valenciana lo es, debe asomarse sin prejuicios a los medios alternativos de resolución de los conflictos (mediación, conciliación y arbitraje) para solventar sus diferencias. Como pueblo nos avala nuestra tradición, aquella que dio origen y mantiene instituciones como el Tribunal de las Aguas, o la tan extendida en nuestras tierras como es la del Home Bo.

Hoy podemos y debemos utilizar sin miedo ni recelos las instituciones que el Derecho nos ofrece: la mediación, la conciliación y el arbitraje, y ser de nuevo pioneros, adelantándonos al futuro. Cuando las partes enfrentadas llegan a un acuerdo, con la asistencia o apoyo de un tercero o con la decisión de quien goza de reconocido prestigio en la materia, la solución gana en estabilidad y en aceptación. Deviene probablemente en definitiva. Y a medio plazo gana la convivencia.

Con el apoyo y la colaboración del Decanato Autonómico de los Registradores de la Comunidad Valenciana, un grupo de registradores hemos constituido 'Conviventia, Institución Registral de Mediación, Arbitraje y Conciliación'. Es nuestra apuesta por un nuevo modo de relacionarse donde la acritud deje paso a la búsqueda conjunta de soluciones. Aspiramos a ser Home Bo, esto es, profesionales justos e imparciales. A inspirar confianza, como la exposición de motivos de la Ley Hipotecaria nos exige. Desde esta institución tendemos nuestra mano a todos aquellos que consideren que podemos ayudarles. Estamos, como siempre, al servicio de nuestros conciudadanos.

El ámbito societario es nuestro primer reto. La sociedad valenciana posee un tupido tejido de empresas familiares, desde pymes a grandes sociedades. Es en la vida societaria donde la agilidad en los procedimientos hace conveniente erradicar la conflictividad, como medio de optimización de recursos, de viabilidad de la empresa, como instrumento de ahorro de costes societarios y por ende sociales. Las sociedades, nacen, se desarrollan y mueren en el Registro Mercantil. Es en él donde depositan sus cuentas, conforman sus estatutos y protocolos familiares. En estos ya es conveniente

prever la mediación, conciliación y arbitraje como medio de solución de conflictos, un tipo de conflictos donde se mezcla el patrimonio empresarial y familiar, por ejemplo en las cuestiones hereditarias. El registrador mercantil convoca las Juntas, nombra auditor, mediador concursal, interventor, y liquidador. Toda la vida jurídica de la sociedad aparece reflejada necesariamente en el Registro Mercantil, y camina de la mano del registrador. Por ello creemos que podemos colaborar en la resolución de aquellas controversias que se manifiesten entre los socios, o entre los propios órganos gestores de la sociedad, o entre éstos y sus proveedores, especialmente en el ámbito de la empresa familiar, donde se aúnan conocimientos mercantiles y sucesorios. Estamos preparados y nos sobra ilusión.

Recientemente, la ley 13/2015 de coordinación catastro-registro ha abierto un abanico de posibilidades para que el ciudadano pueda incorporar la descripción gráfica al registro. Tradicionalmente, la fijación de los lindes entre las fincas ha sido causa de disputas entre los propietarios colindantes, heridas abiertas que han pasado de generación en generación. Ahora se puede solicitar la coordinación entre la realidad y el registro. Especialmente a través de la figura de la conciliación, prevista en la Ley Hipotecaria, que persigue que se llegue a acuerdos ante el registrador para restañar de una vez las diferencias, y dejar configurada la delimitación de la finca frente a la comunidad.

En ocasiones, las relaciones humanas se entretejen de intereses que las desvirtúan, perdiendo una perspectiva que puede ayudar a recomponerlas. Esto es el encuentro. Es necesario entonces tomar distancia, y ayudados por un mediador o por un árbitro, buscar un acuerdo en el que no se reproduzca el binomio ganador-perdedor, sino satisfacción de los intereses distintos de ambos. En ocasiones es posible la convergencia ante aparentes posiciones inamovibles. Es especialmente interesante acudir al mediador, al conciliador o al árbitro en conflictos hereditarios o de comunidades de vecinos, donde junto al problema legal subyace el emocional.

No se agotan en estos campos las múltiples posibilidades que ofrecen la mediación, el arbitraje y la conciliación. También en materia de urbanismo, de crédito hipotecario, y así hasta la totalidad de campos en los que se manifiestan las relaciones humanas. Un sinfín de materias: la vida misma.

En un mundo interdisciplinar, los registradores ofrecemos también la comediación, donde se aúnan expertos jurídicos con expertos en relaciones humanas o en cuestiones técnicas (arquitectos, ingenieros, topógrafos.). Se trata de sumar esfuerzos y conocimientos y, entre todos, hacer una sociedad más justa.

Merece la pena apostar por un nuevo modo de relacionarse. Optemos por desjudicializar lo cotidiano, demos una oportunidad a la convivencia, a 'Conviventia', sabiendo que en último término la vía judicial está siempre latente, permanece abierta.