Las Provincias

HACER COLA

Hacerse con una hamburguesa a las 3 de la mañana, conseguir entradas para la última película de superhéroes, intentar tener la primera fila en un concierto de un grupo de viejunos de rock ochentero o lograr el último modelo de un móvil que funciona igual de bien que el que ya tienes. Hay colas para todo tipo de cosas absurdas e innecesarias pero todas tienen algo en común: parecen una buena idea al principio pero se convierten en una fantástica preparación para el infierno poco después. Yo, durante todo el año, tengo estas necesidades insatisfechas que me empujan a pasar horas de pie, pero la que parece la estación oficial de hacer cola es el invierno. Sobre todo por cosas como la lotería, las compras de Navidad (de última hora, claro) o esperar para cenar en el único sitio de la ciudad que no está ya hasta los topes después de haber cargado las últimas bolsas. En esas fechas, esto es más típico que la madrina con unos vinos de más en la cena de Nochebuena. El nuevo anuncio de la lotería que se lanzó hace unos días no ha hecho sino avivar mis temores de que esta horrible fecha ya se está acercando. Y que grupos como Aerosmith o Green Day hayan anunciado conciertos cuyas entradas salen a la venta esta semana solo ha empeorado la situación. Porque en estos meses, por si fuera poco, también suelen lanzarse noticias y rumores de nuevas giras y festivales, con casi un año de antelación. Supongo que para que podamos ahorrar con tiempo o llorar encima de una carta simbólica a los Reyes Magos que nos devuelva a la niñez. Solo que ahora en lugar de muñecas o coches teledirigidos, lo que ansío con toda mi alma es un papelito para poder ver a una banda jurásica que seguramente me costará más que el alquiler del piso. Creo que ahora, al menos, ya tengo una motivación para hacer la cola de la lotería.