Las Provincias

Todos contra el 'yoya'

En el supermercado si una tarjeta de crédito se resiste cunde el pánico. Muchos de los que todavía no han dejado la compra en la cinta buscan compulsivamente otra caja. En el coche si los de al lado avanzan más rápido, maldecir y dar volantazo para incorporarse al otro carril es también muy habitual. Ambos comportamientos podrían ser síntomas de padecer 'yoya'.

Tiene alta prevalencia en la infancia y es fácilmente identificable. Si los «quiero.» no satisfechos derivan habitualmente en pelotera, hay que sospechar su existencia.

Si no se ataja a tiempo favorece el síndrome del Pequeño Emperador.

Esta enfermedad heredada del siglo pasado, sigue extendiéndose pese a que los remedios prescritos para ese Yo que lo quiere todo ya, son baratos: poner límites a edades tempranas y a relaxing cup of café con leche, en la madurez.

Poner en su sitio al ego no es tarea fácil, pero si el ser humano ha eliminado de la faz de la Tierra la viruela, puede también vencer al 'yoya'.