Las Provincias

El remedio para no llevar a la claque de cráneo

Querido director: He estado dándole vueltas al conflicto que comentaste el domingo y he dado con la solución. El vacío de poder político, económico, académico, sindical, etc. que se produce cada vez que alguno de nuestros dos mandatarios -chico/chica- actúa en Madrid es fácilmente minimizable. Bastaría con plantear estos viajes como Porcelanosa planteó el crucero que organizó en 2007: como un método de venta directa que el día en que se regularice su empleo en este tipo de mítines reducirá a la mínima expresión el número de jornadas de alta dirección perdidas, y por ende el número de horas en que el pueblo llano y sencillo y, lo que no es menos importante, el timón y la economía comunitarias quedan al albur de cualquier eventualidad. Porque para cumplir con la autoridad competente ya no será preciso que los obligados asistentes a la catilinaria de turno se apeen del tren y crucen la Corte para que les vendan la moto. Cumplirán de sobras subiéndose al AVE porque en el tren lo tendrán todo: placer y trabajo. Lo demostraron los Colonques cuando, influenciados por Kavafis, fletaron el Queen Elisabeth II, lo llenaron de clientes de alto copete hasta los bordes y les echaron a José Bono para que les amenizara las veladas entre sesión y sesión divulgativa de sus productos. Un buen viaje exige no perder el tiempo en el camino.

Pero si es que además les saldría más barato que alquilar el Palace o el Ritz. Porque Adif, encantada: con pérdidas de 22 millones de euros anuales en la línea Madrid-Levante, ¿no va a aceptar convertir los vagones del AVE en salones de actos? En cuanto se lo propongan dobla la frecuencia de convoyes. Y la claque, ni les cuento. Aplaudiría con las orejas de lo cansada que está ir de acá para allá para que la sermoneen. Si no saliendo de Valencia, atendiendo sólo a los compromisos obligados para cualquier contratista o filodependiente de la Administración, hay semanas que se les pasan en blanco, a los pobres, y no pueden acercarse al despacho ni a firmar. Es que ustedes no saben cómo se ha puesto esto de congraciarse y/o confraternizar con el poder. Eso de que, a partir de las 7, si no das una conferencia te la dan era antes, y en Madrid. Ahora te sirven el desayuno en todas partes y ya has perdido la mañana, o el día en función de dónde te lo aticen. Un AVE de ida y vuelta sin escalas, y a correr. Porque ir tienen que ir de todas las maneras por si pasan lista. Pues van. De camino les largan el rollo. Y luego, si el Molt Honorable o la vice quieren quedarse porque tienen doblete -con 13 TV por lo general- o triplete -incloding aparición donde Mª Casado, Ana Rosa, etc.-, que se queden. Pero los demás, a casita que llueve. Y se les amontona la faena.