Las Provincias

El político digital

Es muy probable que usted que lee este artículo de opinión sea un emigrante igual que yo. Nacimos en la época en la que para llamar por teléfono marcábamos el número de teléfono a través de una ruleta, había un par de canales de televisión y nuestros padres compraban cada día el periódico para saber qué sucedía en el barrio, en la ciudad, en el mundo. Las generaciones de ahora son nativos digitales. Mis hijos se manejan perfectamente con una tablet y de hecho aún sigo sin saber cómo demonios activan el iPhone bloqueado con contraseña. Su educación digital empieza de cero, vienen de serie. Los emigrantes digitales necesitamos el mismo conocimiento pero con más urgencia pues la revolución nos ha asaltado en mitad del ciclo vital.

Afloran multitud de anomalías en redes sociales y cualquiera publica en su perfil una crítica o un comentario bajo el paraguas de la supuesta verdad absoluta. El receptor ya ha descubierto la importancia del autor del mensaje así como el medio utilizado para su publicación. Buscamos la calidad del contenido y la fiabilidad del medio de comunicación. La misma responsabilidad que asume un medio como LAS PROVINCIAS por ejemplo, nos gustaría encontrar en los cargos públicos. Ellos también son emigrantes digitales y aunque los cambien tiempos y sea 'cool' comunicar desde redes sociales, no justifica a veces la incompetencia digital que muestran a través de sus perfiles rayando en ocasiones lo vergonzoso. Porque la persona electa se convierte en cargo público, por consiguiente es responsable de sus actos ante los ciudadanos. Vengo a decir que me importa un bledo la foto de la paella del domingo o la orientación sexual de cada uno. ¿Alguien les podría convencer de que no son nada interesantes las miserias digitales de un cargo público?