Las Provincias

Otra semana de gloria en Economía

Martes 8 de noviembre. El comercio vuelve a la incertidumbre tras la anulación de la restricción de horarios en Alicante. El juzgado de lo Contencioso Administrativo número 4 estimaba la demanda de tres centros comerciales contra la decisión del actual gobierno tripartito.

Martes 8 de noviembre. Horas después. El Consejo Jurídico Consultivo tumba el segundo intento de la Conselleria de Economía para restringir la libertad horaria. El primero fue hace un año. Los responsables políticos del Ayuntamiento de Valencia y de la Conselleria modificaron las cinco zonas de gran afluencia de la ciudad, donde se permitía abrir todos los días del año, y las limitaron a dos. Pero la Abogacía de la Generalitat anuló el cambio en mayo y se volvió, por tanto, a la situación anterior.

Lunes 14 de noviembre. Menos de una semana después. Economía deja sin adjudicar cuatro millones en ayudas a empresas por retrasos en los procedimientos burocráticos. Por falta de tiempo, admitió el conseller. Porque no se ha gestionado como toca, añado yo.

En resumen, una semana de gloria la protagonizada por la conselleria que dirige Rafael Climent. Una más, porque no conviene olvidar cómo arrancó octubre. La patronal alzaba la voz entonces, y lo ha vuelto a hacer ahora, y exigía seguridad jurídica después de que se echara atrás Puerto Mediterráneo (800 millones de inversión y 6.000 empleos) tras años de tramitaciones, parones administrativos, como ahora, y 46 informes favorables.

Me pregunto cuántas semanas de gloria más tendrá que protagonizar la conselleria que lidera Climent para que alguien con mando en plaza en el Consell repare en la gestión del departamento de Economía. De la gestión sí, que nada tiene que ver con ideologías. Porque se puede estar más o menos de acuerdo con la construcción de macrocomplejos comerciales en según qué zonas pero poco se puede discutir cuando la gestión se atasca. Cuando la situación que vive el comercio es de «maremágnum jurídico», y son palabras del conseller, y sus responsables están frustrados. O así aseguró sentirse ayer el director general del ramo. Aunque para confesiones sobre el asunto, la del concejal de Comercio del Ayuntamiento: «Puede que haya llegado el momento de hacer movilizaciones». ¿Movilizaciones? ¿Contra quién? ¿Contra el gobierno del que él forma parte? ¿Se habrá dado cuenta Galiana, entre baile y baile, de que ya no está en la oposición?

Mejorar la imagen de la Comunitat ha sido una de las máximas que el Consell se marcó cuando en mayo de 2015 accedió al poder. Los sobresaltos judiciales contribuyen poco a ello. Cierto. Pero una administración que transmite inseguridad jurídica y ahuyenta a los inversores, tampoco. Por el bien común, que tanto gusta en Economía, alguien debería tomar nota.