Las Provincias

EL CORAZÓN DEL VALENCIA

Ayer fue el último adiós a Jorge Iranzo. Valencianista desde que nació, creció, sintió, viajó y nos dejó con el escudo en el corazón. Siempre alejado de los focos, siempre ajeno al protagonismo, dedicaba cada fin de semana al club de su vida. En casa o fuera. Nunca pretendió alardear de ello o sacar partido de su devoción. Simplemente lo hacía porque era valencianista y podía cumplir el sueño de muchos de vosotros de seguir a su Valencia allá donde fuera.

Yo le conocía y he de decir que me siento orgulloso de la despedida que ha recibido. Porque Jorge era uno de vosotros. Y aunque suene duro decirlo, hemos visto muchas veces que también hay rangos y clases en la muerte. Estamos acostumbrados a esas grandes despedidas de ex futbolistas, técnicos o directivos del club de turno, pero quedan para el anonimato de la familia y los más cercanos cuando se trata de un aficionado. Pero esta vez no ha sido así. No recuerdo una despedida tan mediática e institucional por el fallecimiento de un valencianista. Y repito, entiéndase bien, me siento orgulloso por ello.

Me he cansado de decir en la radio, escribir en estas líneas y discutir con mucha gente que el Valencia no es de Peter Lim. Ni lo era de Vicente Soriano, Paco Roig o Juan Soler. Ni lo será jamás de aquel que compre con dinero los títulos de la parte mercantil de la sociedad. Porque ser dueño de la mayoría accionarial de la S.A. no te hace poseedor del club de fútbol. El fútbol es de la gente. Del valencianismo más puro que nace en la cuna y que se hereda de padres a hijos. De los gemelos de Rafelbunyol a Jorge Iranzo pasando por cualquiera de vosotros que leéis esto que escribo.

El Valencia CF no lo sustenta Peter Lim con sus millones, por mucho que lo pueda parecer. El Valencia CF está a punto de alcanzar los 100 años de historia y cuando Lim se marche, el club seguirá caminando como siempre hizo. Y le acompañará en el camino su gente. Los abuelos, padres e hijos que no entienden de acciones y solo saben de corazones. Sé que parece muy cursi e incluso alguno dirá que es demagógico. A todos esos que lo puedan pensar, les recuerdo que cambiando de dueño el Valencia, mejor o peor, lleva muchos años caminando por la vida. Pero si no tuviera a sus sufridos aficionados detrás en las buenas y en las malas, desaparecería. Así de fácil. Y es por eso tanto que me alegra tanto ver que, ante el adiós de un valencianista de toda la vida, el club y los medios de comunicación le hayamos dado rango de funeral de altura a su triste fallecimiento. Es lo que merece el amor al club de murciélago. Su sentimiento valencianista lo recogerá ahora otro que también lo llevará con él por siempre. Jorge era uno de vosotros. Y como valencianista no merecía menos. DEP.