Las Provincias

RECTORES EN COCHE OFICIAL

En la condena de los tribunales a la Generalitat por no facilitar al Grupo Popular de Les Corts la información solicitada sobre la llamada caja fija de las universidades públicas valencianas hay claramente dos responsables: en primer lugar, el Consell, que debería tener un conocimiento exacto de en qué se gasta el dinero que transfiere a todos los organismos que dependen de sus Presupuestos, y, en segundo lugar, las propias universidades, que hacen gala de una opacidad y un oscurantismo que forma parte de esa gran burbuja de la que nadie quiere hablar, la burbuja universitaria. No va a ser desde luego este Gobierno de izquierdas y nacionalista el que se enfrente a unos campus dominados desde hace décadas por sindicatos de profesores y de alumnos aún más de izquierdas -y no ya nacionalistas sino abiertamente separatistas- que el Ejecutivo de Puig-Oltra. Pero es que tampoco lo hizo el Partido Popular cuando pudo, y eso que tuvo nada menos que veinte años para hacerlo. Los populares se aseguraron una paz de las aulas con concesiones sin fin y un chorro abierto de financiación que sólo se medio cerró al final, cuando los recortes eran inevitables sencillamente porque no había dinero. Y aun así, con eso y con todo, las universidades públicas de la Comunitat han seguido viviendo en un mundo aparte, abusando por ejemplo de la figura de los profesores asociados, una trampa impropia de una entidad de Derecho público. O manteniendo, al menos alguno de sus rectores, el coche oficial. ¿Se acuerdan cuando tras el cambio en las instituciones valencianas, tras las elecciones de mayo de 2015, llegó la moda de anunciar a los cuatro vientos que se había acabado lo de usar y abusar del coche oficial, que a partir de ahora todo iba a ser bicicleta, transporte público y hasta monopatín si era necesario? Pues bien, quince meses después queda poco de aquello y se sigue haciendo uso de los vehículos del parque móvil de la Generalitat. También alguno de esos rectores tan escorados a la izquierda que no dudan en arremeter contra el Gobierno central, el del PP, a la mínima ocasión, y en arropar al Ejecutivo autonómico, el del PSPV-Compromís, cuando se trata de dejar sin prácticas a los alumnos de las universidades privadas en los hospitales públicos. Pero claro, el que paga, manda, y al igual que al bipartito no le interesa incomodar a sus buenos amigos instalados en los campus, los rectores no van a morder la mano que les da de comer, así que todos tan amigos, aquí no pasa nada y pelillos a la mar. ¿Que la Generalitat es condenada por no facilitar al PP la información sobre la caja fija de las universidades públicas? Pues ya lo saben, según la vicepresidenta Oltra la culpa es del PP por pedir semejante cosa, no del Consell ni de las universidades.